Capítulo 1: Caracterización de la etapa

    2. A nivel regional

53. Es importante tener una interpretación de los procesos concretos, para incorporarla a nuestro proceso y para decidir cómo seguir impulsando la integración. ¿Qué pasó con el proceso venezolano –que es el caso más paradigmático– o con Brasil, octava potencia mundial con una década de Lula como presidente?.

¿Qué pasó en Paraguay, que se convirtió en una piedra en el zapato de la integración? Nos debemos interrogar, ¿qué falló? Pero también tener claro que esos procesos aún no terminaron, y no entrar en la “sugerencia” fácil que nos alienta a alejarnos de ellos por el simple hecho de que ahora son “malas compañías”, o a ver como buenos los planteos de los enemigos de la integración latinoamericana. La renovada aceptación pública de Lula, el desprestigio de Temer, el desastre del gobierno de Mauricio Macri, el desprestigio de Horacio Cartes y el respaldo popular a Fernando Lugo van en esa dirección de pensamiento.

Dicha estrategia comenzó con el ataque al proceso revolucionario bolivariano en Venezuela, después que, con la conducción del comandante Hugo Chávez desafió la hegemonía norteamericana en el continente, desarmó el ALCA, y propuso una integración continental basada en compartir los recursos energéticos, sumar recursos para salirse de la sujeción financiera al mercado internacional a los condicionamientos del FMI creando el Banco del Sur y promoviendo un alineamiento internacional independiente.

El imperialismo desató al interior de Venezuela una lucha de clases de tal intensidad que primero obligó a Chávez a replegarse para defender su territorio, y hoy, ya sin su liderazgo, Venezuela se encuentra en una crisis política, social y económica sin precedentes desde 1998.

No obstante, la fabulosa riqueza petrolera de la cual dispone la mantiene con importantes márgenes de negociación internacional, en particular China, Rusia, Irán, y fuerte influencia en la OPEP.