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En entrevista con LA REPÚBLICA abogó por dinamizar la coalición de izquierda porque “el Frente Amplio no es un gigante tonto dirigido por una minoría”. El legislador del MPP reivindicó que desde que el Frente Amplio es gobierno “se crearon 400.000 puestos de trabajo”.
También se mostró preocupado por algunos indicadores sociales como el excesivo consumo de alcohol y “el jugar a la guerra” de los jóvenes, que incrementa la violencia en la sociedad.
Senador Ernesto Agazzi, a la hora del balance, ¿qué dejó 2011 en la acción del gobierno del FA?
Ernesto Agazzi. Un aspecto positivo global es la agenda internacional. El Poder Ejecutivo estableció una agenda de relaciones internacionales apostando al Mercosur, vinculándose con Brasil y sus partidos políticos, con el gobierno de Argentina, Paraguay, con Bolivia.
También en países fuertes de Europa, vinculados con los tratados de protección de inversiones, el Presidente hizo una gira que no se entendió mucho cuando fue a Noruega, Suecia, Alemania. Las leyes que complementaron esto fueron las que nos permitieron salir de la lista gris de la OCDE con los tratados de protección de inversiones y de intercambio de información que tuvimos con diferentes países.
El Mercosur también fue una cosa muy positiva. El Mercosur tiene sus límites. Países que llevan adelante acciones de integración, pero se da una contradicción: los gobiernos acuerdan agendas pero las empresas privadas que hay dentro de esos países toman las decisiones en función de sus intereses económicos y a veces eso dificulta la integración porque entre las empresas en un sistema capitalista siempre hay competencia. Los debe del Mercosur son de la propia naturaleza intrínseca de países que integramos una coordinación regional con sistemas económicos de libre empresa, a veces se hace difícil llevar adelante lo que los gobiernos acuerdan.
El haber logrado una vinculación con Argentina, haber retomado el intercambio turístico recíproco, que fue muy positivo para el país, fue un logro del estilo Mujica.
Otro logro importante fue avanzar en políticas de Estado. Tenemos mayorías parlamentarias, hemos ganado el balotaje, sin embargo en áreas estratégicas hemos llevado adelante una política de inclusión de los partidos políticos y no de competencia excluyente en los temas que fueron objeto de las comisiones multipartidarias en seguridad, medio ambiente y educación.
Otro avance fue en materia de política económica, en los valores macroeconómicos clásicos, en tener un crecimiento manteniendo la inflación.
Rescato la importancia del cumplimiento de los convenios salariales, de haber logrado otra vez que haya crecimiento con aumento del poder adquisitivo de los salarios, de las jubilaciones y de las pasividades, lo que son cosas muy buenas y que son medidas de la distribución de la riqueza. El Uruguay mantiene una política económica expansiva. La construcción de una sociedad más inclusiva e igualitaria no se puede ver con una economía estancada, como era la histórica del Uruguay, en donde todo el debate académico era: ¿cuáles son las causas del estancamiento?
El gobierno del FA le rompió el techo al estancamiento, estamos creciendo y estamos manejando todas estas variables en una condición de ir logrando un país de más bienestar general, no solamente que vivan mejor los más ricos sino lograr recursos para lograr el bienestar general de la población, de los trabajadores, de la clase media, de los funcionarios y de los sectores de menores ingresos. Se generaron 400.000 nuevos puestos de trabajo desde que el Frente está en el gobierno. Seguimos avanzando y yo siento importante dentro de esto la Ley 18.876 que crea un impuesto a la concentración de inmuebles rurales, una herramienta de redistribución dentro de la economía nacional, cobrándole un impuesto a los grandes concentradores de tierra y utilizándolo a favor de las familias rurales.
Hay quienes dicen que esta ley ha disminuido la compraventa de inmuebles.
Esta ley se aprobó a fines de diciembre. Los que están sacando conclusiones sobre esta ley están payando. Para verificar las consecuencias de una ley hay que esperar un tiempo y mirar objetivamente los números. Saquemos las conclusiones pero no nos apuremos a anteponer nuestras intenciones a los hechos económicos.
Pensamos que es mejor castigar la concentración de la tierra desde el punto de vista técnico.
Desde el punto de vista político, en donde el Frente ganó las elecciones con la mitad de los votos y la mitad de los votos es de la oposición, cuando este tema no tuvo un tratamiento por parte de la oposición consecuente con la historia. Quien distribuyó tierras en el Uruguay fue José Batlle y Ordóñez, a partir de la primera ley, que fue en 1904, que fue para Paysandú, pero después distribuyó tierras a partir del Banco Hipotecario, con préstamos y con muchísimas leyes. De hecho, durante la primera mitad del siglo XX el Uruguay duplicó el número de productores porque les dio tierra, herramientas y semillas. Es increíble que el Partido Colorado, que tuvo un proyecto de país, que creó las empresas públicas, que tenía como visión un Estado de bienestar, que asignó tierra a agricultores y creó zonas agrícolas que tenían que producir granos, leche, impulsó la ley que creó Conaprole, cómo ese Partido que tuvo en la primera mitad del siglo pasado como distintivo sustituir a las grandes estancias por familias rurales, cómo ahora se opone a ponerle un impuesto a los que están concentrando grandes propiedades de tierra. Es una vuelta ideológica en la historia inconcebible, o como el Partido Nacional, que en los años 60 proponía un modelo de desarrollo reformando las estructuras agrarias con un proyecto que fijaba topes y ponía impuestos, cómo ahora tienen una posición favorable a los grandes concentradores de tierra. Es un buen insumo para analizar en materia de la propiedad de la tierra y de políticas agrarias cómo han pegado una vuelta el PC y el PN. Quizá si preparamos un mate y nos ponemos a hablar entre frenteamplistas, blancos y colorados, saliendo del Parlamento, capaz que nos ponemos de acuerdo, pero adentro del sistema político la necesidad de hacerle oposición al gobierno de los sectores mayoritarios del PC y el PN, los lleva a oponerse a cosas totalmente lógicas, que las recomienda el Banco Mundial, la ONU y la hicieron sus partidos anteriormente.
A veces la necesidad política de los partidos les hace perder el rumbo. En este tema, ellos perdieron o cambiaron las convicciones que tenían o perdieron el rumbo como consecuencia de sus necesidades políticas de hacer oposición.
Articulación
¿Y los debe del gobierno?
A un país no lo conduce el gobierno. El gobierno es una de las estructuras del Estado. El país lo produce el conjunto, todo el sistema institucional, de lo cual el gobierno es solo una parte. El gobierno decidió y el Parlamento votó una Ley de Educación. Como lo expresó Mujica: ‘Educar, educar, educar’. Ya veníamos con fuertes inversiones en educación en el período de Vázquez. Ahora, la sola voluntad del gobierno no hace que la educación cambie. El asignarle los presupuestos que tiene hoy la educación en el Uruguay, que no tiene antecedentes en la historia nacional, no cambia la educación, porque estos problemas no se arreglan poniéndole plata al problema.
Cambiar la educación es una tarea compleja en donde hay que manejar muchas cosas al mismo tiempo.
En 2011 pasó una cosa que yo la califico como muy poco deseable, que no es buena, que es tener la plata para las construcciones de los edificios y no poder hacerla. Con la plata no alcanza, si la División Arquitectura, si los técnicos que lo tienen que programar, si toda la cadena de hechos que tiene que terminar con la escuela, de hecho no funciona, aunque tenga la plata para hacerlo, después no se hace.
Un debe grande es el haber tenido recursos en algunas de estas áreas y habernos faltado la capacidad de articulación en la gestión de gobierno para lograr aquello que se podía lograr porque los recursos estaban.
¿Qué papel deben jugar los comités de base?
Son esenciales pero para que funcionen tienen que tener una lógica nueva: de ser la expresión de los barrios o de los territorios donde están. Si el comité de base es un lugar adonde van pocos militantes, sectorizados, a dirimir sus diferencias, a los frenteamplistas, no a los militantes de los casquetes orgánicos: del MPP, de Asamblea Uruguay, del Partido Socialista, del Partido Comunista, que somos pocos, porque ¿cuánto somos los militantes de los casquetes orgánicos en relación a 1.200.000 personas que votaron al Presidente? Lo que debemos hacer en el Frente es darle el lugar de inclusión que cada uno quiera tener de ese 1.200.000. El Frente no es un gigante tonto dirigido por una minoría; no quiere serlo, ninguna de las fuerzas quiere ser eso.
Los partidos tradicionales no tienen este problema. En todo caso en el PN tienen que mirar con atención que Lacalle no se pelee con fuerza con Larrañaga porque eso los debilita. Se tienen que llevar bien, como dice el presidente del Directorio del PN, Heber: ‘Tenemos que enfrentar todos al gobierno y lo tenemos que hacer juntos’. Solo tienen que juntar los liderazgos, nomás. Seguro, porque ellos no tienen participación social, no tienen militantes en los sindicatos, no tienen las cosas que tenemos nosotros.
“Le tengo confianza a Tabaré”
Si Tabaré Vázquez se larga, ¿es número puesto?
Y, lo va a decidir el pueblo, pero Tabaré fue el presidente que se retiró con más apoyo. Eso ya quiere decir mucho. Es un capital del FA y del país. Hubo un incidente involuntario, él se retiró de las actividades públicas políticas y creo que hizo bien él, pero le tengo confianza a Tabaré, nunca había hecho una cosa de este tipo antes, le tengo absoluta confianza política y en su capacidad de dirigir y me parece que es una persona que va a tener un apoyo muy importante de la sociedad.
El Frente tiene que actualizarse
El FA ¿ha rodeado de apoyo al gobierno de Mujica?
El FA, desde mi punto de vista, tiene que actualizarse para asumir las responsabilidades de ser la fuerza política mayoritaria. Tenemos un problema complejo los frenteamplistas porque nuestra estructura es un frente, que es una alianza político social que está muy unida cuando elige al presidente confrontando con los otros partidos políticos pero que después que termina la contienda cada una de las fuerzas políticas que la integra tiene su punto de vista. Está siendo difícil esa articulación para ser coherente en la conducción del país. Porque si tenemos un programa, y lo hicimos entre todos, y marca rutas y después cuando vamos a ejecutar las cosas, tal partido opina tal cosa, tal otro partido tal otra, y hay que volver a discutir como si no existiera el libro del programa. Una cosa buena que hicimos fue volver a discutir la estrategia del Frente que no se discutía desde el 5 de febrero del 71. Hoy el FA no es un actor relevante de la política nacional, es una estructura, pero el actor relevante está siendo el gobierno nacional y eso no puede ser porque el FA tiene que ser un actor relevante y lo tienen que sentir la gente, y los militantes.
¿Tiene alguna preferencia personal para la presidencia del FA?
No. En el MPP lo hemos considerado, hemos sacado una resolución. Tiene que ser un representante frenteamplista clarito para todo el mundo. Sería bueno que no fuera militante de ninguno de los sectores. Que reproduzca el fenómeno Seregni, Tabaré, o Brovetto, que no fuera un militante partidario de uno de los sectores del FA.
¿Seguridad pública?
-Siempre me pareció que debía de hacer un Ministerio de la Seguridad Pública que además tenga vínculos con la Policía pero después la seguridad pública son muchas cosas que no son la Policía.
¿Por qué los gurises arman bandas y se golpean a la salida de los liceos? ¿Se pelean mujeres cuando antes no se peleaban las mujeres? ¿Por qué hay esas conductas de esconderse detrás del alcohol? Es carísima la cajita porque es tetra y acá se toma mucho vino en cajita porque se va tomando en la calle. Esos no son los primeros granitos de arena que se van acumulando en la sociedad que después esas conductas producen tanta violencia intrafamiliar o tanta violencia en la calle entre tipos que se pelean por dónde ponerse un puesto en la feria o piñatas. Son niveles de violencia.
El otro día fui a un ciber y me puse a observar: había como diez gurises y todos estaban jugando a la guerra, y sólo uno estaba mandando correo electrónico. ¿Cómo puede ser que nuestros jóvenes estén jugando a la guerra y que haya tantas armas desparramadas por ahí, con el número limado, vendidas en la feria, por gente que no sabe qué es un arma y que la tiene para sentirse más segura, pero luego hace cualquier cagada?
Articulo extraído de http://www.diariolarepublica.net/
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