La política del terror / Chasque 01

Con este texto estamos inaugurando el primer número de Chasque, una nueva herramienta para comunicarnos, desde el Movimiento de Participación Popular, con nuestros militantes y con la ciudadanía de todo el país en general.

Desde Chasque presentaremos nuestra opinión oficial como organización política sobre distintos temas que ocupan e interesan a los uruguayos. Por eso, luego de mucho evaluar definimos que este primer artículo nos referiríamos a la seguridad pública y a la estrategia de parte de la derecha nacional.

Al momento de ingresar a imprenta con este nuevo producto nos encontramos todos alentando a la Celeste en el Mundial de fútbol de Rusia 2018, pero entendemos que esta pasión deportiva no es excusa ni debe distraernos de abordar algunos temas de actualidad que en este primer semestre del año en curso se han desencadenado, y sobre los que queremos reflexionar junto a ustedes.

La derecha (social y política) comenzó el año, el pasado 23 de enero, invitando a la conformación de un movimiento de presuntos “autoconvocados”, que posteriormente se harían llamar Un solo Uruguay, y desde donde se aseguraba –al menos en ese entonces– que se trataba de un colectivo sin filiación político partidaria.

El eje central de las reivindicaciones era “cambiar el rumbo del gobierno”, más algunas otras iniciativas que instaban a “achicar el Estado”, así como también a solucionar algunas problemáticas que atravesaban determinados sectores del agro.

El gobierno nacional tomó nota de estos reclamos y adoptó una serie de medidas para favorecer a los pequeños y medianos productores agropecuarios, tal como lo han hecho los gobiernos del Frente Amplio desde el 2005 a la fecha.

Finalmente, y develados algunos acertijos que formaban parte del discurso de los autoconvocados, se confirmó formalmente lo que se sospechaba desde un principio, que Un solo Uruguay tiene raíces blancas –prueba de ello es que el Partido Nacional registró el nombre en la Corte Electoral, entre otras cosas–.
Por otra parte el movimiento fue perdiendo cada vez más fuerza en sus movilizaciones, a pesar de que nunca llegó a tener la fortaleza que difundieron algunos medios de comunicación, capitaneados por Andebu. Por lo que la iniciativa de la derecha empezó a concentrarse ahora principalmente en estudios agropecuarios y grandes productores.

Pero también en este semestre el problema de la seguridad en Uruguay adquirió nuevamente relevancia, debido a un aumento objetivo de algunos indicadores y a la habitual y sostenida difusión de la crónica roja a través de la mayoría de los grandes medios de comunicación televisivos.
Estos hechos nos obligan a reflexionar, intentando mantener la racionalidad, atendiendo a todas las partes involucradas y, lógicamente, tratando de entender las emociones y percepciones de nuestra ciudadanía.

Las cifras del año 2017 y las del 2018 demuestran un aumento sostenido de las muertes violentas. La estadística nos señala que cada cien mil habitantes existen diecisiete muertes por suicidio, trece por accidentes de tránsito y ocho correspondientes a homicidios, de los cuales seis de ellos se produjeron entre personas conocidas y solo 1,5 están vinculadas a robos o rapiñas.

Lo datos nos enseñan que en el transcurso del 2017 la mayoría de los homicidios se dieron entre personas que se conocían; y paralelamente que el principal flagelo que padece nuestra sociedad, en lo que refiere a muertes, son los suicidios y los decesos por accidentes de tránsito.
Esta información estadística y objetiva dista abismalmente de lo que nos quieren hacer creer los principales políticos de la derecha, que han pregonado una campaña de miedo que se ve apoyada por algunos medios de comunicación.

Según los datos manejados por el Ministerio del Interior, para el año 2018, entre enero y junio tenemos un aumento de muertes en Uruguay que puede llegar a tener una magnitud histórica para registros de nuestro país. Desde el 1 de enero hasta el 3 de junio, en Uruguay la cantidad de homicidios consumados fueron 189, de los cuales solo 18 fueron derivados de hurtos y rapiñas. Los otros 171 fueron por diversas causas, entre los que se destacan los feminicidios, los ajustes de cuenta, etc.

Si bien el 90% de las muertes violentas en nuestro país se da entre personas conocidas, con algún tipo de vínculo, el nivel de violencia que viene adquiriendo nuestra sociedad es de una magnitud preocupante. El gobierno del Frente Amplio es consciente de ello y está ocupado trabajando en revertir la situación.

Reclamamos seriedad y compromiso de todos las partes en la construcción de un país más seguro, porque la seguridad no es solo tarea del gobierno nacional, se requiere de responsabilidad y de la cooperación de todos, no de fogonear y alimentar miedos ciudadanos en pos de un objetivo exclusivamente electoral. Porque creemos y trabajamos en la construcción de un Uruguay para todos y con todos. Ese es nuestro camino.

Junio – 2018.