
El secretario de Presidencia explicó que la inversión de US$ 5.700 millones es parte de un plan más amplio para desarrollar la economía digital en Uruguay, que se apoya en la energía renovable, las redes de UTE, la fibra óptica de Antel, los cables submarinos y la formación técnica del país.
La inversión de Solaria, de US$5.700 millones, es para el gobierno algo más que un anuncio récord, es la primera pieza grande de una discusión que Uruguay tiene pendiente: qué actividades nuevas puede desarrollar en los próximos años y con qué capacidades cuenta para hacerlo.
Alejandro Sánchez lo explicó este miércoles en Informativo Sarandí y en la diaria Radio. Según contó, desde el inicio del período de gobierno definió una estrategia para atraer centros de datos y la fue coordinando con organismos públicos y con actores privados como la Cpamara de la Construcción y la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI). El punto de partida eran condiciones que el país ya tenía, generación renovable, una red eléctrica robusta, fibra óptica, cables submarinos, estabilidad institucional y técnicos formados en el sector. «Uruguay está en condiciones para ser una plataforma», resumió.
Sumar actividades, no reemplazarlas
En la diaria Radio, Sánchez aclaró que la idea no es convertir a Uruguay en un país de centros de datos. El país va a seguir produciendo alimentos, industria, turismo y servicios, lo que se busca es agregar arriba de eso actividades ligadas a los datos, el software y la capacidad de cómputo.
«Necesitamos crecimiento, necesitamos crecimiento equilibrado, diversificar nuestras capacidades productivas, ponerle nuevos escalones a lo que hacemos, agregar más conocimiento y trabajo de calidad», dijo.
Mencionó otros movimientos que van en la misma dirección, la creación del Instituto VIDAR de inteligencia artificial, el trabajo de Ceibal en esa área, el desarrollo tecnológico local y la búsqueda de aplicaciones de IA para sectores productivos que el país ya tiene.
La infraestructura pública como ventaja
Un centro de datos requiere energía disponible las 24 horas, capacidad de transmisión, conexión internacional y garantías de que el servicio no se corta. Eso, en Uruguay, depende en buena medida de UTE y Antel.
«Hicimos una revolución en términos de energías limpias e hicimos una revolución en términos de conectividad a Internet con dos empresas señeras nacionales como UTE y Antel», afirmó Sánchez en Sarandí. En la diaria insistió en la «firmeza» del sistema eléctrico, su capacidad de abastecer sin interrupciones a instalaciones que no pueden apagarse. Para una empresa que guarda información, el precio de la electricidad importa, pero importa tanto o más saber que la red responde siempre.
Esa infraestructura, construida con inversión pública durante años, es hoy uno de los principales argumentos del país para atraer inversión privada.
Más demanda, más generacion
Solaria prevé 350 MW de generación fotovoltaica propia, que no alcanzarán para cubrir rodo el consumo de los centros de datos, el resto lo venderá UTE. Según Sánchez, los estudios preliminares indican que la empresa pública obtendrá un resultado positivo con esa venta, a un precio dentro del rango de los acuerdos ya firmados para emprendimientos similares, como el de Google.
La consecuencia de fondo va más allá de este contrato, si llegan más centros de datos, más industria y otras inversiones intensivas en electricidad, el país va a tener que generar más energía y reforzar sus redes. Sánchez no lo planteó como un riesgo sino como parte de la planificación: «un país que se piensa en desarrollo tiene que tiene que tener una estrategia de generación y de distribución». UTE ya trabaja con proyecciones de demanda a diez años, y el crecimiento de estas actividades puede adelantar inversiones públicas y privadas en generación y transmisión.
Otra escala
Uruguay ya tiene experiencia en el rubro, Antel desarrolló infraestructura propia y Google está terminando su instalación en Canelones. Pero Solaria juega en otra categoría, la primera fase contempla 200MW de potencia para centros de datos, con la posibilidad de sumar 300 MW más en una segunda etapa. El centro de Google, como referencia, ronda los 64 MW.
De los US$ 5.700 millones, US$ 5.500 millones corresponden al parque tecnológico y US$ 200 millones a la planta solar. La información oficial estima 3.100 puestos de trabajo durante la construcción y 1.500 empleos permanentes una vez en funcinamiento.
La primera etapa se ejecutará en este período de gobierno y la eventual ampliación quedaría para el siguiente. Sánchez destacó que la intención es dejarle a la próxima administración, «independientemente de quién sea», un proyecto todavía en crecimiento.
Un centro de datos que sale a buscar clientes
El modelo de Solaria tiene una particularidad, y es que la empresa construye primero la capacidad de almacenamiento y procesamiento, y después la comercializa entre compañías que la necesiten para oeprar en América Latina. Sánchez lo explicó así en Sarandí:
«En vez de yo ir a buscar, como estrategia país, a cinco empresas para que cada una instale su data center, en realidad lo que estamos generando es un data center importante, grande, que va a salir a vender ese espcio a las empresas que ya trabajan».
Por eso el gobierno espera que la inversión no quede aislada y que alrededor aparezcan proveedor, servicios y nuevas empresas. «Es una gran oportunidad para generar un ecosistema digital», dijo en la diaria.
La inteligencia artificial, más adelante
Los centros de datos anunciados están proyectados para almacenamiento de información, no se anunció que vayan a funcionar como centros de procesamiento de inteligencia artificial.
Aún así, la IA está detrás de la apuesta. Sánchez recordó que la demanda creciente de capacidad de cómputo que exige la inteligencia artificial es uno de los motivos por los que estas inversiones se multiplican en el mundo, y dejó planteada la aspiración de que «ojalá tengamos la posibilidad de instalar un data center de gran escala de inteligencia artificial en Uruguay». Solaria no es ese proyecto, pero la infraestructura y la experiencia que deje pueden poner al país en mejores condiciones para competir por uno.
Qué hacer con la inversión
Solaria es la mayor inversión anunciada en la historia del país, pero el gobierno no plantea la discusión en términos de cuánto dinero entra. La pregunta es qué puede hacer Uruguay con esa inversión: producir cosas que hoy produce poco o no produce, generar empleo más calificado y prepararse para sectores que van a pesar cada vez más en la economía mundial.
En Sarandí, Sánchez habló de formar un «cluster» de economía digital, en la diaria lo ubicó dentro de la estrategia de diversificación productiva. En ambos casos el razonamiento es el mismo, es que UTE, Antel, la energía renovable, Ceibal, la industria del software y la formación de técnicos e ingenieros pueden funcionar juntos como la base desde la cual el país entre en nuevas cadenas de valor.
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