Referente histórico del MPP y del Frente Amplio, expresidente de la República, con una vida marcada por la militancia, la austeridad y el compromiso con la justicia social.
José Mujica Cordano, conocido como “Pepe”, nació el 20 de mayo de 1935 en el barrio Paso de la Arena, en Montevideo. Es hijo de Demetrio Mujica Terra y Lucy Cordano, en una familia de ascendencia vasca e italiana, con fuerte vínculo al trabajo rural.
En su juventud comenzó su militancia política vinculado al dirigente Enrique Erro dentro del Partido Nacional. A comienzos de la década de 1960 participó en la creación de la Unión Popular y, posteriormente, se integró al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), organización con la que participó en la lucha armada.
Fue detenido en varias oportunidades y pasó cerca de quince años en prisión, gran parte de ellos durante la dictadura cívico-militar (1973-1985), en condiciones de extremo aislamiento como uno de los denominados “rehenes” del régimen.
Con el retorno a la democracia recuperó la libertad en 1985 y, junto a otros referentes, participó en la fundación del Movimiento de Participación Popular (MPP), dentro del Frente Amplio. En 1994 fue electo diputado por Montevideo y en 1999 senador, consolidándose como una de las principales figuras políticas del país.
En 2005 asumió como ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca durante el primer gobierno del Frente Amplio. En 2009 fue electo presidente de la República, cargo que ejerció entre 2010 y 2015. Su gobierno se caracterizó por un fuerte énfasis en la inclusión social, la ampliación de derechos y un estilo político directo, austero y cercano a la ciudadanía.
Tras finalizar su mandato como presidente, fue electo senador en 2014. En 2018 presentó su renuncia a la banca, retomando luego la actividad parlamentaria tras ser nuevamente electo en 2019. Finalmente, en 2020 renunció nuevamente al Senado, retirándose de la actividad política institucional.
A lo largo de su vida mantuvo un estilo austero, residiendo junto a su compañera, Lucía Topolansky, en su chacra en el Rincón del Cerro. Tras su retiro de la actividad política institucional, continuó siendo una figura de referencia a nivel nacional e internacional, participando en espacios de reflexión, diálogo y pensamiento político. Falleció en 2025, dejando una huella profunda en la vida política y social del Uruguay.