
La nueva mayoría capaz de superar al actual modelo conservador que propone el gobierno se puede construir mediante la escucha y en alianza con cada pueblo, inmersos en la vida comunitaria para escucharla y proponer acción concreta, con ideas innovadoras de juventudes protagonistas en el campo del diálogo entre generaciones, y en fraterna unidad.
El Frente Amplio debe nutrirse de los mundos del trabajo, la academia, la cultura y el deporte, corrientes que tienen vínculos históricos con la izquierda. Son voces imprescindibles porque los cambios del mundo actual son vertiginosos y se requiere al campo social para analizar la transformación del país.
Para esto, la primera línea de trabajo está en la cimentación de una fuerza de izquierda pensada para el siglo XXI, con un Frente Amplio que sostenga los principios, valores y mística de su nacimiento en 1971 y reimpulsen un proyecto nacional, a partir de la construcción de los nuevos “sentidos”.
El segundo es el ejercicio de generar preguntas y responderlas de manera colectiva, es decir, de la forma que conoce el Frente Amplio y que instaló como una tradición propia, hoy con nuevos desafíos. Por ejemplo, la paridad de género, para que la fuerza política reflexione qué necesita y reconozca qué requiere para cambiar.
La unidad es la tercera labor. La rebeldía ante las injusticias, la defensa del concepto de Estado como escudo de los débiles y la solidaridad, son tres valores que los frenteamplistas priorizan frente a sus diferencias.
Sobre el interior del país, el cuarto pilar, el objetivo no está en atender sus problemas sino en entenderlos mediante la escucha, la posterior sensibilidad en sus temáticas y la acción conjunta. Los 18 departamentos del interior deben ser prioridad para el Frente Amplio.
La inmersión en la vida comunitaria es el quinto punto de acción. El ejemplo más claro es la recolección de firmas a favor del referéndum para derogar 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración, porque convocó a todos los colectivos que defienden la idea de un Estado protector ante un mercado regulador de la distribución de la riqueza.
Más juventud militando en el Frente Amplio es la sexta línea de acción. Porque las ideas innovadoras parten de la juventud y el diálogo entre las generaciones es capaz de hacer recobrar un sendero hacia la esperanza.
Por último, la séptima línea de acción es la elaboración del programa del Frente Amplio a través de una nueva mayoría construida pueblo a pueblo. Si el esfuerzo se concentra en conmover y movilizar con un proyecto cargado de ideas, comenzará la sensación de que algo nuevo surge, superador del actual modelo conservador, elaborado con alianzas en todo el país, con discusión y fraternidad.
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