Gracias Sr. Presidente, gracias a los compañeros y a toda la cámara por considerar que esta sesión se debía llevar a cabo. No podría expresar fácilmente el orgullo que para mí representa tener la responsabilidad de dedicar estas palabras; nunca en mi vida militante me tocó expresar  públicamente, y menos en estas circunstancias, opinión sobre la causa tan noble de la verdad y la justicia en nuestro país. Pertenezco a una generación que mediante el relato compañero y familiar pudimos ir entendiendo cuál era la causa que se perseguía.

El contexto de arranque desde el punto de vista histórico queda bastante claro: hablamos de la generación de compatriotas que vivieron y lucharon en el marco de la guerra fría en un continente rico, donde la mayoría vivía en la pobreza y donde se levantaron y organizaron las luchas revolucionarias y de liberación. Hablamos del país de la crisis económica y social crónica, de la falta de laburo, de la tierra vacía pero inaccesible, de salarios congelados y precios subiendo al galope, de la represión a estudiantes y trabajadores en aumento y convertida en respuesta desde el Estado para todo lo que se movía, porque nada debía moverse y mucho menos si venía del abajo. Ese contexto en que fue madurando el proyecto autoritario hasta convertirse en realidad, tejido a través de los años, alimentado desde dentro y fuera de fronteras  y concebido como paraguas para implantar un modelo de sociedad motorizada por la codicia y pisoteadora de la solidaridad como valor.

En el día de hoy queremos recordar a ese conjunto de compañeros y compañeras que conscientemente, a sabiendas de lo que iban a enfrentar, se organizaron y militaron, aguantando el garrote hasta donde pudieron, buscando dejar un país y un mundo mejor que el que encontraron, pagando con la vida y en algunos casos con ausencia que permanece hasta nuestros días. 

En cuanto a la lucha por encontrar a nuestros compañeros y compañeras faltantes, ya pasó por un recorrido propio y dejó mojones bien marcados: desde la etapa de conformación de las organizaciones de familiares que peleaban por conocer el paradero de sus seres queridos todavía en dictadura se llegó al período de la vuelta a la democracia, marcada por la vigencia de la Ley de Caducidad (impunidad) y el ocultamiento institucional de la verdad histórica sobre la existencia de detenidos desaparecidos, el robo de niños y otros crímenes contra la humanidad. Al cabo de este período cabe destacar la aparición de la Comisión para La Paz creada durante el gobierno de Jorge Batlle y con ella el primer reconocimiento del Estado sobre la situación ligada a desaparecidos en dictadura. 

Luego sobrevino la etapa de pleno reconocimiento, la inclusión de un nuevo relato y la búsqueda sistemática ordenada por Presidencia bajo el mandato de Tabaré Vázquez, los restos encontrados y la asimilación por parte de amplios sectores de la sociedad de la legitimidad de la causa. A esto siguió el resultado no querido del plebiscito del año 2009. El gobierno de Pepe Mujica continuó y profundizó la búsqueda, se encontraron nuevos restos, se generó legislación sobre el tema y se reconoció institucionalmente, a partir del caso Gelman, la responsabilidad del Estado uruguayo en violaciones a los Derechos Humanos en el período de la dictadura cívico – militar. Además y por su lado la justicia comprobó responsabilidades en diversos delitos cometidos en dictadura y emitió sentencia de cárcel a un grupo de integrantes de los organismos de represión actuantes en la época y a su vez operadores de la coordinación represiva en el continente. 

Por último vale citar la integración de la Comisión por Verdad y Justicia impulsada en el segundo mandato de Tabaré. Valoramos estas instancias que señalan avances que, si bien son importantes, sirven como antecedentes de lo que resta por hacer, que sin duda es mucho. A esto hay que sumar, por supuesto, el pilar de apoyo que ha significado la marcha del 20 de mayo, sin cuyas enormes puebladas de gente caminando en silencio no se hubieran explicado muchas de estas cosas.

En este punto cabe hacer una pausa, ya que queremos valorar con ustedes que en algún punto la lucha por la búsqueda de la verdad sobre el paradero de los restos y las marchas del 20 de mayo pasaron a verse de otra manera. Tenemos la impresión que la forma de apreciarla  trascendió a otro escalón y se transformó en algo más amplio, en un reclamo que viene desde el interior de una parte grande de la sociedad. Con el tiempo también entendimos que era un pedido que se gritaba desde lo humano, desde el corazón. Ese grito fue creciendo y se entendió de mejor manera: es el derecho de saber dónde están tus padres, hermanos, hijos, es un derecho innegable que jamás podría ser soslayado por opiniones políticas históricas de los involucrados. Tienen que saber quiénes intentan seguir siendo parte de esta historia que ya no lo son, o por lo menos no lo seguirán siendo. Que el tiempo nos supera a todos, que la verdad nos va alcanzar, tienen que elegir en qué lugar de la historia quieren quedar.

Las generaciones que están llegando van a escribir  las páginas nuevas de la historia, y para eso se precisa terminar de escribir la página anterior. Faltan datos, información que no es nada más ni nada menos que el destino de seres queridos, de uruguayos que no saben dónde están sus familiares. Personas comunes que pertenecían a nuestra sociedad, estudiantes, maestras, músicos, albañiles, profesionales que tuvieron la firme convicción de pelear por ideas, como hoy lo hacemos todos pero con todas las garantías.

Nuestra historia política institucional pos dictadura nos muestra muy claramente cuáles fueron los momentos que se decidió avanzar en el sentido humano de buscar la verdad, y se distingue también los momentos y las personas que fueron en sentido contrario.

En este marco queremos decir que el momento actual nos llena de incertidumbre, creemos que cabe quedarnos atentos a lo que suceda con las nuevas autoridades. Estaremos esperando los anuncios y los hechos con expectativa, por suerte este país es chico y nos conocemos todos.

Nací el 27/3/1985. Soy hijo de una democracia que arrancó renga por varios lugares y avanzó hasta la plenitud comparándola incluso con otros Estados que salen a gargantear en el mundo; y me siento de los más veteranos de una generación que ya decido que no va a dar vuelta la página sin saber dónde están ellos. La victoria del pueblo es que este capítulo no lo saca nadie, que esta lucha se inició pero no termina hasta que todos sepamos donde están. Que la cara de Luisa es la cara de todos nosotros, un rostro intergeneracional, una mirada que se construyó en décadas de lucha y  aunque no llegó a saber dónde está su hijo, tuvo una victoria gigante para la lucha histórica colectiva.

En estos días hemos visto como la actividad del 20 de mayo y su mensaje trascendió otros escalón, como explicábamos, y  se  trasladó desde afuera en la calle hacia el interior de las casas y las familias, vimos como los padres trabajaron con sus hijos chicos haciendo pancartas, afiches y banderas mientras les explicaban que  hacemos eso porque estamos buscando a algunos de entre nosotros que no aparecen y que queremos recuperar, lo hacen con un sentido genuino de adhesión al planteo de fondo: la  búsqueda de la verdad, que quieren trasladarle a los que están viniendo. Nos parece que la pandemia nos ha hecho ver que esta causa sigue echando raíces. 

Por otro lado también queremos indicar en forma particular, Sr. Presidente, lo que hemos vivido en relación a los gurises y gurisas que se acercaron a trabajar en actividades preparatorias de esta jornada; muchos se están moviendo por primera vez en causas colectivas. Desde la generación a la que pertenezco quiero poner en su justa medida ese acercamiento a esta causa, en una sociedad de exceso de datos disponibles, ofertas de entretenimiento y desinformación, en la que se promueve el no meterse en nada como un valor,  o una avivada, tenemos que reconocer el interés demostrado. Los gurises y gurisas vienen buscando canalizar ese sentido primario de justicia que se manifiesta como un sentimiento de bronca atragantada  y cruzan la portera que significa pasar del decir al hacer mediante este tema; este costado es muy trascendente. Tenemos que permitirles entrar a estos ámbitos y hacer sus aportes de la manera que les parezca, sin imponer condiciones o esquemas instalados.

Y en cuanto a los gurises queremos que sepan que ese sentimiento fue el mismo que empezó a movilizar a los que estamos buscando y todas y todos los que encaramos la militancia como una forma de vida. Esperamos que sea a través de esta causa hermosa o cualquier otras de esas que se ven a la vuelta de la esquina, el liceo, las que tienen que ver con el país y hasta el planeta con las que se queden, la abracen y las hagan parte de su derrotero por este mundo, ya que como dijo alguien por ahí no hay mejor forma de vivir la vida que dándole una causa, un sentido que trascienda la existencia y la llene de contenido.

Por último, un pedido: el de la verdad que algunos tienen, el de los datos que se saben, el de que nos digan que hicieron con nuestros hermanos, y si eso es mucho pedir para algunos, lo mínimo que les pedimos es que se llamen al silencio total en lugar de vociferar odio en los ámbitos democráticos y dejar de enfermar con saña de enfrentamiento a las generaciones que vienen. Hoy se están formando nuevos militares en todas las fuerzas y no tienen por qué cargar con el silencio de otros, de hecho lo harán y el tiempo nos dará las respuestas para dar vuelta una página oscura de nuestra historia reciente.

No hay olvido, pedimos no hacer trampas, la verdad la queremos toda.

Queremos saber dónde están.