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La mejora de la situación de las cárceles en Uruguay implica un trabajo constante y progresivo. Con la reforma del sistema carcelario se intenta mejorar las condiciones existentes. Y esto es importante también para aumentar la seguridad pública, ya que contribuye a romper un círculo de criminalidad. La clave es la rehabilitación de las personas privadas de libertad. Veamos algunos avances al respecto.

Hacinamiento en las cárceles de Uruguay: avances

El hacinamiento en las cárceles era muy alto cuando el Frente Amplio llegó al gobierno. Los cambios progresivos en el sistema carcelario aumentaron el número de plazas. Así, desde 2010, fueron sumadas 6923 plazas, que se sumaron a las 6581 existentes. De las 6923, hay 5316 nuevas plazas; las restantes 1607 fueron reconstruidas. 

Asimismo, se construyeron 8 nuevas unidades penitenciarias y fueron remodeladas otras cuatro.

Estas cifras, que hablan de la reconstrucción del sistema carcelario, son un avance en derechos humanos. Terminar con las condiciones de hacinamiento acercan el sistema carcelario uruguayo a los estándares internacionales. Y con ello, el trabajo de rehabilitación es más eficaz y eficiente. 

La unificación del sistema penitenciario es un factor clave para su mejora. Por ello, todas las cárceles pasaron a la órbita del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR).

Rehabilitación en las cárceles de Uruguay

La creación del INR fue fundamental para mejorar el sistema penitenciario. La propuesta era poner en funcionamiento un modelo de gestión para cambiar un sistema obsoleto. Era necesario aplicar medidas progresivas de mejoramiento y trabajar en la rehabilitación. Así se lograría mejorar la seguridad pública del Uruguay

En este sentido, el antiguo modelo mantenía al sistema carcelario como perpetuador del círculo de criminalidad. Para que los privados de libertad salieran de ese círculo, los gobiernos del Frente Amplio hicieron hincapié en la rehabilitación. Esta debería estar basada en el trabajo, el estudio y la recreación.

Privados de libertad que trabajan

Hoy en día, 4500 privados de libertad trabajan, es decir casi un 40 %. Los avances son notorios: en 2010, solo el 1 % trabajaba (80 personas). Asimismo, el 42 % de la población carcelaria estudia.

A modo de ejemplo, resaltamos el trabajo realizado en la Unidad 4 y la construcción del Polo Industrial Santiago Vázquez. Allí, los presidiarios trabajan, y tienen capacitación para su posterior inserción laboral. Hay talleres de carpintería, mecánica automotriz, chapa y pintura, entre otros. Asimismo, el taller de fabricación de bloques de la Unidad 4 logró una producción mensual de 40 000 bloques. Parte de estos bloques fueron destinados al Plan Juntos, una muy importante solución socio-habitacional para los más vulnerados.

Además, debemos mencionar que personas privadas de libertad participaron en el proyecto Gestión de Riesgo de incendios en zonas Costeras. Reclusos en proceso de rehabilitación fueron seleccionadas por el INR para limpieza, desmalezamiento y construcción de cortafuegos.

Hay que mencionar también la importante labor de la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado (Dinali). Su objetivo es ayudar a las personas recién liberadas del sistema penitenciario en su inserción al mercado laboral. La Dinali brinda apoyo con talleres y hace un seguimiento de las personas liberadas, en Montevideo y el Interior.

Sin duda, las reformas en el sistema carcelario uruguayo son positivas. Somos conscientes de que aún queda mucho trabajo por delante. La construcción de una sociedad más justa e inclusiva también debe promover mejores condiciones de vida carcelaria. Y más oportunidades.