Diana Noy: «Cuando un niño llega a INAU, como sociedad ya llegamos tarde»

7 de mayo de 2026

La diputada frenteamplista defendió la necesidad de transformar el paradigma de atención a la infancia y sostuvo que el aumento de internaciones refleja fallas estructurales en la prevención, la protección y la integración social.

La diputada Diana Noy intervino durante la interpelación al Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y al directorio del INAU con un discurso centrado en las causas estructurales que atraviesan el sistema de protección a la infancia y adolescencia, donde llamó a abandonar «la lógica de señalar» y avanzar hacia transformaciones profundas en los modelos de atención y prevención.

En una intervención marcada por referencias al deteriorio social, la fragmentación territorial y las limitaciones históricas del sistema, Noy sostuvo que los problemas vinculados a la infancia vulnerada no comenzaron en este período de gobierno y advirtió sobre la necesidad de asumir responsabilidades políticas colectivas.

«El sistema de protección a la infancia y adolescencia no empezó hoy. Tampoco los problemas nacieron en este período», afirmó la legisladora frenteamplista.

«El aumento de internaciones es un síntoma social»

Uno de los ejes centrales de la intervención de Noy fue el crecimiento de las internaciones de niñas, niños y adolescentes en el sistema de protección estatal.

La diputada reconoció el aumento de ingresos al INAU, aunque advirtió que el dato no puede analizarse de forma aislada ni exclusivamente administrativa. Para Noy, el crecimiento de las internaciones refleja el fracaso de los mecanismos preventivos y la profundización de problemas sociales más amplios.

«Cuando un niño o una niña llega al INAU, yo considero que llegamos tarde», expresó durante la sesión parlamentaria.

En ese sentido, sostuvo que el debate no debería limitarse a la cantidad de ingresos al sistema, sino enfocarse en las razones detrás de ese incremento.

«La pregunta no es solo cuantos ingresos hay, sino por qué hay más ingresos», señaló.

La legisladora vinculó esta situación a fenómenos como la violencia, los problemas de salud mental no atendidos a tiempo, las consecuencias sociales de la pandemia y las dificultades de los dispositivos territoriales para responder a escenarios cada vez más complejos.

Fragmentación social y cambio de paradigma

Noy planteó además que la situación actual de la infancia y adolescencia en Uruguay está directamente vinculada a un proceso de fragmentación social atraviesa al país.

«Hay algo que para mí es trascendental y que define una sociedad que está actuando así con niños, niñas y adolescentes: la fragmentación social», afirmó.

En ese marco, defendió la necesidad de revisar profundamente el paradigma desde el cual se diseñan las políticas de infancia, y cuestionó que parte del debate político continúe anclado en concepciones antiguas sobre niñez y adolescencia.

«Los discursos que estoy escuchando siguen anclados en el paradigma de la situación irregular», sostuvo, en referencia al modelo previo a la doctrina de protección integral incorporada por la Convención sobre los Derechos del Niño.

La diputada planteó que revisar el paradigma implica también revisar las formas de intervención estatal y los vínculos construidos con niñas, niños y adolescentes.

«No creo que un niño sea una tabla rasa. Jamás puedo considerar a un niño una tabla rasa», expresó.

Más territorio y continuidad en las políticas

Durante su exposición, Noy destacó la importancia de fortalecer la presencia territorial del Estado y generar continuidad entre las políticas de primera infancia, infancia y adolescencia.

Tomando como referencia conceptos planteados previamente por la presidenta del INAU, la legisladora subrayó que las intervenciones tempranas sólo son efectivas si logran sostenerse en el tiempo mediante políticas integrales y cercanas a las comunidades.

“La presencia territorial de cercanía con equipos y servicios, con las familias y la comunidad, son parte de las articulaciones que seguramente puedan potenciarse con este presupuesto”, afirmó.

También advirtió sobre las limitaciones actuales del sistema para responder al aumento de demanda, particularmente en relación al personal de trato directo.

Según indicó, mientras en 2019 y 2020 el INAU atendía a unos 5.149 niños y adolescentes, actualmente la cifra ronda los 8.000. Sin embargo, señaló que el crecimiento de funcionarios no acompaña necesariamente las necesidades de atención cotidiana.

“Es evidente que el sistema crece en demanda, pero no en capacidad de respuesta”, sostuvo.

«La pobreza infantil tiene un impacto tremendo»

Hacia el cierre de su intervención, Noy evitó centrar el debate en responsabilidades partidarias y llamó a construir respuestas colectivas frente a la situación de la infancia vulnerable.

La diputada remarcó que el desafío central pasa por combatir la pobreza infantil y fortalecer las políticas públicas de protección integral.

“La pobreza infantil tiene un impacto tremendo en la vida de un ser humano y es un desafío”, afirmó.

Finalmente, advirtió que las respuestas a estas problemáticas no pueden recaer únicamente sobre una institución o un organismo estatal.

“Las respuestas nunca pueden ser solas”, concluyó.

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