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El Plan Ibirapitá es un programa de inclusión de jubilados y jubiladas de todo el Uruguay. Cada persona beneficiada por el programa recibe una tablet que le permite conectarse a Internet. La interfaz del dispositivo es sencilla y amigable. Además, hay talleres de capacitación y servicio de soporte para una mejor experiencia de uso. Los beneficios de esta política de inclusión del gobierno del Frente Amplio son innegables, como veremos ahora.

Historia del Plan Ibirapitá

El plan Ibirapitá fue creado por el Decreto 130/15, en mayo de 2015. 

Su objetivo es promover la inclusión social de personas jubiladas y brindar igualdad de acceso al conocimiento. El uso de la tecnología, la conectividad y la inclusión digital son herramientas útiles para este objetivo. Prueba de ello son el Plan Ceibal y el desarrollo de conocimientos mediante las TIC. 

Así, el programa fue diseñado, implementado y seguido por el Centro Ceibal, que integra una comisión honoraria de entes estatales y organizaciones nacionales.

Números de Ibirapitá

A junio de 2019, el Plan Ibirapitá entregó 227 000 tablets y dictó más de 3200 talleres. El 56 % de esos usuarios afirma que la tablet Ibirapitá fue el primer dispositivo digital con el que tuvieron contacto. 

Asimismo, el 84 % de los beneficiarios afirma estar muy satisfecho con su tablet Ibirapitá. Para quienes usaron su tablet en la última semana previa a la encuesta, el nivel de satisfacción aumenta al 92 %.

Importancia de Ibirapitá para el bienestar de los adultos mayores

En 2017 se dio a conocer el primer Estudio exploratorio sobre el bienestar de los beneficiarios de Plan Ibirapitá. El documento aporta una primera aproximación al análisis de los beneficios del Plan Ibirapitá para sus usuarios.    

Las políticas de inclusión social buscan mejorar la calidad de vida de las personas. Según la OMS, hay varios factores que afectan contra la salud mental de los adultos mayores. El descenso del nivel socioeconómico, la dependencia y discapacidades pueden ocasionar aislamiento, soledad y angustia. Y son necesarias varios tipos de medidas.

A vistas de los primeros resultados, el plan Ibirapitá aporta mejoras apreciables para sus beneficiarios. Presentan un 9 % más de probabilidades de estar en la franja de jubilados con mayor bienestar que los no beneficiarios. La probabilidad aumenta al 14 % si al dispositivo se suma la posesión de un smartphone

El estudio plantea una hipótesis interesante: usar la tablet Ibirapitá ayuda a romper la «exclusión simbólica» de las personas jubiladas. ¿Cómo se explica? Más de la mitad de beneficiarios que dijeron que la tablet fue su primer dispositivo electrónico también tienen un smartphone

Ahora miremos la última encuesta de uso del programa Ibirapitá. Esta informa que el 35 % de los usuarios que tienen un smartphone, lo compró después de recibir su tablet. Los números indican que esto puede ser así.

Asimismo, más de un 48 % de beneficiarios dice que reciben ayuda para usar su dispositivo. En su mayoría, se habla de familiares directos. Además, un 8 % de los beneficiarios participaron de un taller de capacitación para usar la tablet. Otro 57 % de encuestados dijo que quieren capacitarse más. 

Tomando estos números y testimonios, vemos que hay más satisfacción entre los adultos mayores. El programa también promueve el relacionamiento intrafamiliar. Además, acceder a las redes sociales y demás espacios de interacción virtual les ha permitido recuperar vínculos y crear nuevas relaciones humanas. En consecuencia, los beneficiarios expresan el deseo de seguir aprendiendo.

Entendemos entonces que los resultados acompañan la visión del plan Ibirapitá. Se trata de la inclusión positiva de jubilados, promover su participación y crear una sociedad más responsable. Eso es lo que el Frente Amplio siempre quiere para nuestro país.