El compañero Eduardo Bonomi falleció en la madrugada de este 20 de febrero. Luchador incansable de la militancia social y política, el “bicho” compartió la lucha sindical, la política y la institucional como parte de la pelea fundamental, la transformación de la vida de los uruguayos para construir un país de dignidad y derechos para todos.

La veterinaria y el fútbol ocupaban su vida cuando las preocupaciones por el país y los grandes debates de su generación lo llamaron. Integró el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros y estuvo en prisión a partir de 1972. En 1985, cuando fue liberado, ocupó un lugar en una planta pesquera y retomó la actividad social y solidaria, tanto a pie como en una organización, al integrar el secretariado ejecutivo del Congreso Uruguayo de Trabajadores de la Industria de la Pesca, con quien compartió todas las peripecias de la clase obrera durante los años 90.

Fue fundador del Movimiento de Participación Popular y participó en su dirección nacional, allá en la década fermental de los 80, incluso en el proceso que llevó al movimiento a la integración al Frente Amplio.

Fue el ministro de Trabajo y Seguridad Social del primer gobierno de un partido político de izquierda en Uruguay, en 2005. Él, que fue vendedor de libros y peón de la pesca, timoneó el proceso que reinstaló los históricos Consejos de Salario en el país.

No fue solo un proceso administrativo. En la celebración del Día del Trabajador, el 1º de mayo de 2007, al convocar a trabajadores y empresarios por un modelo nuevo de país, los invitó a “A todos aquellos que, junto al Gobierno, tienen que transformarse en los constructores de nuevo modelo de nación. Un modelo de nación que, sobre la base del trabajo, unifique y armonice valores que a menudo han marchado por separado: la voluntad democrática, la sensibilidad social, la solidaridad y la cooperación entre hermanos, las concepciones socialcristianas de los que creen que hay que alcanzar la redención social como forma de alcanzar la redención de las almas”.

También fue ministro del Interior en dos períodos de gobierno, junto a los compañeros José Mujica y Tabaré Vázquez. Una época de transformaciones para la policía, en su estructura, organización, equipamiento e ingresos. En reforma del sistema carcelario, en el encare con nueva visión de las políticas de género, en el acercamiento de la academia a los problemas de seguridad ciudadana, en la participación de todos y todas para la construcción de una sociedad más segura.

Micrófono en mano en los barrios y militando con los vecinos y los compañeros. Sin eludir ninguna pregunta o responsabilidad, así volvió a los barrios para militar. Como siempre.