En una nueva entrega de su habitual espacio radial en M24, Hablando al sur, el senador y expresidente de la república, el compañero José «Pepe» Mujica, explica por qué apoya a Álvaro Villar como candidato a la Intendencia de Montevideo. Y no sin antes realizar una serie de reflexiones sobre algunos de los aspectos más profundos de lo humano: la renovación, la vida en sociedad, el individualismo y lo que significa vivir con una causa. Repasamos, a continuación, la oratoria del compañero Mujica.

La renovación humana, un fenómeno insustituible

Mujica comienza sus reflexiones abordando la idea de la renovación y, para ello, refiere al carácter inexorablemente social que caracteriza a la especie humana, así como su relación con la propia supervivencia de la especie. En este sentido, el compañero advierte que, en ese «acontecer del almanaque» y de las causas de lo humano que es el devenir del tiempo, la renovación es igualmente necesaria. Necesaria para continuar con la vida misma, para que el devenir de las sociedades siga su curso. Más aún, para que no nos gane el individualismo. Para no abandonar ninguna lucha. Sobre estos aspectos, Mujica señala:

«(…) por eso el intentar humildemente, hasta donde nos da el aliento, contribuir a mejorar la sociedad en la que nos tocó el milagro de haber nacido y que, por ese mismo hecho, estamos conscientes o inconscientemente, profundamente agradecidos, ese intento, esa lucha, va mucho más allá del periplo de nuestra vida. Y, por lo tanto, la renovación humana parece un fenómeno insustituible. Y nadie puede elegir lo que será necesariamente el porvenir, dentro de unos años. Ni creo que exista ninguna transmisión de carácter matemático.

Nadie puede darse el lujo de determinar cómo serán los hechos, pero cualquiera que conozca un poco sabe que causas muy profunda, como la lucha por mitigar las desigualdades, la lucha por una humanidad un poco mejor, con mayor oportunidad para todos, es la lucha de un deber de compromiso político. En realidad, cuando abrazamos una causa política, lo hacemos en el íntimo convencimiento de que la política no es una profesión para vivir de ella, sino una pasión que en el fondo expresa un amor a la vida. Porque los seres humanos somos gregarios. No podemos vivir aislados. No somos felinos. Necesitamos, precisamente, vivir en sociedad. 

Pero los seres humanos —como cualquier cosa viva— estamos programados para luchar por nuestra vida. Y, en todo caso, luchar por la vida de los que más nos rodean (…). Y eso nos mete una cuota de egoísmo: luchamos por lo nuestro. Pero, a su vez y contradictoriamente: es imposible vivir sin sociedad. Dependemos de lo mucho que hacen otros (…)».

Mujica y su apoyo a Álvaro Villar, un médico brillante con mucha experiencia de gestión humana

«(…) Entonces, en cuanto a este asunto de abrir oportunidades a nuevas generaciones (…), nosotros tomamos esta lucha como un grado de oportunidad para poner nuevos nombres que se hagan cargo, eventualmente, del futuro (…).

¿Por qué? Porque, a la larga, no hay vida si no hay renovación. Y la renovación es un campo que implica cómo los viejos fundamentos se adaptan a los cambios sin perder su esencia, que le impone el transcurso del tiempo y las transformaciones de la realidad. Pero también esa renovación de la cabeza significa renovación de la carne.

Por eso hemos elegido y vamos a apoyar en la lucha por la Intendencia de Montevideo, sabiendo que hay otros dos compañeros excelentes, al menos conocido —por algunos, muy conocido para nosotros—, a un médico brillante. Alguien que ha estado capitaneando durante 8 años a un hospital que tiene casi 4 mil funcionarios y que es, por lo tanto, un torrente humano. Y que, por lo tal, su problema de gestión de masas es complicadísimo».

Un médico excepcional, con vocación colectiva y con un freno natural contra el individualismo

«(…) Elegimos a este compañero que es, por un lado un médico excepcional (que ha demostrado el valor que tiene, aunque esto en todo caso sea tema para otro día). Para nosotros es esencial esta renovación. ¿Por qué hemos elegido este nombre? Por la importancia tradicional que tiene para nosotros la vocación colectiva y el freno natural a las tendencias individualistas que inevitablemente llevamos adentro de nosotros. 

Con vocación por lo participativo. Sin condiciones. Sin sectarismo. Con la mayor tolerancia a las diferencias de matices que puedan existir. Con tolerancia para los estilos personales. Y, sobre todo, con capacidad de abrirse y entender la diversidad de sectores  sociales que componen a un pueblo.

Se trata no solo de tolerar a los que son distintos, sino tolerar a los que piensan, a los que proponen. A los que muchas veces nos aportan con su crítica y con su visión».

Podés escuchar la audición completa acá: