4 Problemas, 4 Objetivos, 4 Propuestas, 4 Lineamientos para un Cuarto Gobierno

Aporte para la discusión

Introducción

El Frente Amplio, en 1971, parió una esperanza y empezó a soñar con lo que terminó transformándose en el sueño de la gran mayoría de los uruguayos, como se demostró el último domingo de octubre de dos mil cuatro.

Sin embargo, el mismo año de su nacimiento perdió las elecciones y, dos años después, fue duramente golpeado, perseguido y dispersado, tanto dentro del país como en el exilio. Pero aun durante la dictadura, se levantó y, con la frente bien alta, junto a los trabajadores y el pueblo oriental, ayudó a tirarla abajo.

Fue pieza fundamental en la reconstrucción democrática, y luego, durante la crisis del 2002, apostó al fortalecimiento de la democracia y a la construcción de un proyecto de país, productivo, solidario y con justicia social, unido a la esperanza y a los sueños de quienes mantenían, sin resignarse, la expectativa de un mundo mejor, a pesar de la dureza de la crisis.

Supo recoger las voluntades necesarias para transformarse en gobierno, respaldado por las mayorías parlamentarias frenteamplistas que le permitieron, aun con dificultades, llevar adelante el primer gobierno de izquierda en el país.

El comienzo del primer gobierno frenteamplista coincidió con el ciclo expansivo de la economía y, durante los primeros años, se vio facilitado por esa situación. Ello, objetivamente, favoreció a todos los gobiernos progresistas de la región. En ese contexto, fue el gobierno del FA uno de los más destacados, tanto en lo que tiene que ver con los aspectos cuantitativos como con los aspectos cualitativos del crecimiento: la mayor expansión del salario y los ingresos personales, mayor disminución del desempleo, la pobreza, la indigencia y la marginación, logró las políticas sociales y laborales de mayor calidad, recuperó y desarrolló el aparato productivo, alcanzó soluciones para el endeudamiento rural, transformó las empresas del Estado en empresas competitivas y terminó con los apagones y la falta de agua como variables de ajustes para equilibrar sus déficits, recuperó el comercio interno y el comercio internacional, prestigió al Uruguay en el mundo como nunca se había visto antes, puso a la innovación, la ciencia y la tecnología en el horizonte del desarrollo nacional, desarrolló el turismo hasta una dimensión desconocida hasta el momento, Uruguay se transformó en destino de los principales conjuntos artísticos del mundo, achicó como nunca antes la brecha entre los más pobres y los más ricos, y reconoció los derechos reclamados durante años y años por diferentes colectivos sociales.

La oposición y los economistas de derecha atribuyeron el despegue logrado al viento de cola que soplaba en la región. Pero, cuando en 2008, el viento de cola fue sustituido por la crisis de la burbuja financiera que comenzó en Europa y llegó a los Estados Unidos, junto a Bolivia fuimos los únicos países de la región que mantuvimos el crecimiento y la distribución más equitativa de los ingresos.

Después, pese a que la reacción restauradora empezó a asolar el Cono Sur americano, Uruguay permanece como el último bastión que sigue creciendo y mantiene, a pesar de los pesares, la esperanza de seguir defendiendo, desde la izquierda, el gobierno de los cambios.

Ello requiere ajustes programáticos y el fortalecimiento, cada vez mayor, de nuestra fuerza política.

Luego de tres períodos de gobierno, las propuestas que requiere el Uruguay para continuar con el proyecto de cambios necesitan de un nuevo y renovado impulso transformador. Los desafíos del futuro, en el escenario actual por el que atraviesa el continente Latinoamericano, requieren que se conjuguen al mismo tiempo, el mantenimiento de las políticas que han dado resultados económicos y sociales conjugadas con nuevas dosis de innovación que afiancen el rumbo del país productivo con justicia social. Pero tan importante como ello es escalar nuevos horizontes productivos que sienten las bases para un desarrollo sostenible de largo plazo.

La apuesta no debe ser más de lo mismo, sino desencadenar las fuerzas que permitan hacerlo mejor. Esto requiere apoyarse en las fortalezas construidas para vencer las restricciones estructurales para una verdadera trasformación productiva, que incorpore más valor y genere mercados de bienes y servicios como una alta proporción de conocimiento e innovación para la inclusión de trabajo calificado y para incrementar la dotación de trabajadores con mayor formación y capacitación.

Promoviendo y protegiendo los sectores productivos nacionales capaces de liderar el incremento de la productividad y la generación de puestos de trabajos necesarios para continuar por la senda de la mejora de los ingresos de los hogares y el financiamiento de los derechos de todos los uruguayos.

Para ello debemos superar las miradas hemipléjicas que colocan en contradicción los objetivos de defensa del salario y el empleo, con la promoción de la inversión y el crecimiento económico.

Los gobiernos del Frente Amplio ya han demostrado que se puede crecer y repartir al mismo tiempo y al hacerlo hemos derribado uno de los mitos fundantes de la predica neoliberal. El desafío de ahora es potenciar el desarrollo y la protección de la industria y el comercio nacional, frente a las fuerzas concentradoras del capital trasnacional y financiero. Aumentando y diversificando las capacidades productivas del país, utilizando racionalmente los recursos naturales, mejorando la competitividad del país junto con una inserción inteligente a nivel internacional.

4 Problemas

El actual modelo económico basado en un ascendente crecimiento vinculado a la demanda de nuestros productos a nivel internacional, y por tanto de sus precios, la inversión extranjera y el ensanchamiento del mercado interno, producto de una mejor distribución del ingreso y de la inversión de las empresas públicas, comienza a dar señales de agotamiento.

1- Problemas en la economía mundial y regional
Al mismo tiempo que Estados Unidos apuesta al más crudo proteccionismo y al alejamiento de los acuerdos alcanzados en los organismos internacionales, también ha ido perdiendo liderazgo en el mundo: pierde pie en Europa y entra en contradicción con China y con Rusia, sube las tasas de interés y empuja al aumento del dólar, y toma medidas unilaterales que mueven el tablero político internacional.

En la Región se ha fortalecido el bloque restaurador que apunta a recuperar la conducción económica de los países en que la izquierda o el progresismo han logrado salir de las crisis de los años dos mil, cuando estábamos ante la fase recesiva de la economía. Nuestros dos vecinos son un ejemplo de ello: Brasil mediante un golpe de Estado parlamentario y Argentina en elecciones nacionales precedidas por una gran campaña de prensa conducida por medios monopolizados por la derecha y por dudosas resoluciones de la Justicia. Pero en ambos países, luego de haber recuperado la conducción, se llevaron adelante políticas de claro cuño neoliberal que habían sido dejadas de lado y llevaron a sus países a una nueva crisis que vuelve a golpear duramente a los trabajadores y el pueblo: devaluación, inflación, baja de los salarios, de las jubilaciones y los ingresos personales, crisis de las empresas estratégicas, baja y congelación por veinte años de la inversión en políticas sociales, quita del apoyo a las pequeñas y medianas empresas.

Inspirados en el evangelio neoliberal el proyecto de las elites del continente han fracasado una vez más en garantizar el desarrollo y el bienestar de la población. No solo por los altos costos sociales de sus medidas y propuestas que arrastran a la pobreza y al hambre a millones de personas, hecho condenable desde el punto de vista humanitario. Sino porque el empobrecimiento de las familias conlleva inevitablemente a la reducción del mercado interno, frenando el consumo y de esa manera el comercio y la industria nacional pierde mercado, haciendo inviables las pequeñas y medianas empresas que deben cerrar sus puertas por falta de mercado, agravando la crisis y el desempleo, en un espiral descendente que destruye los fundamentos del desarrollo productivo. Siendo los únicos beneficiarios de sus políticas el capital especulativo y las grandes inversiones concentradoras de riqueza.

Un modelo concentrador y excluyente necesita para su realización del disciplinamiento de la sociedad ahogando la explosión social con represión, por ello con la excusa de la seguridad ciudadana, se propone asignarle tareas de seguridad pública al ejército.

2- Evolución de los precios internacionales
En 2008, cuando la crisis de la burbuja financiera, empezaron a bajar los precios de las materias primas, Uruguay superó esa situación y mantuvo el crecimiento y las políticas de distribución. Los vecinos sufrieron mucho más esa situación y, sumado al empuje restaurador que los afectó, tuvieron mayores dificultades para mantener el crecimiento con justicia social, como Lula definía al desarrollo.

Esa desaceleración, junto a la evolución del dólar y la caída de los precios, empezó a afectar a nuestro país que, sin embargo, pudo mantener a un ritmo menor el crecimiento: bajó el ritmo de la distribución, pero no dejó de crecer ni de distribuir.

Una economía dependiente, primarizada y exportadora es muy sensible a las variaciones de precios internacionales de los commodities. Cuando sus precios caen, se reducen los márgenes de ganancias del sector agroexportador.

Este proceso de reducción, pone en peligro a la producción familiar y a la pequeña y mediana producción que no tiene la escala necesaria para hacer frente a este recorte en su ecuación de negocios, reduciendo también la actividad del resto de los eslabones de la cadena productiva.

Cuando esto sucede el evangelio neoliberal culpa a los salarios y a los impuestos pujando para su disminución, intentando trasladar el costo al resto de la sociedad, haciendo del bienestar de la gente la variable de ajuste de la economía. Cuando de lo que se trata, es de resolver el problema de los sectores que frente a la caída de los precios, no puede continuar con su actividad productiva, no en desmedro del bienestar de la población, sino con medidas inteligentes que permitan compensar las pérdidas por la vía del aumento de la productividad y la competitividad del país. En un contexto además de transformación de la matriz productiva.

Los costos que hay que bajar no son los de los salarios y el financiamiento del Estado, sino los del transporte, la energía, la logística y los arrendamientos, además de generar las condiciones para incorporar la tecnología necesaria para producir más y de mejor calidad. Para conducir con éxito estas decisiones se necesita de la intervención del Estado y su fortalecimiento, aumentando la inversión pública en infraestructura e incentivos para la inversión de la producción nacional, así como en el impulso directo de industrias necesarias para incrementar el valor agregado y el desarrollo del país que la empresa privada abandone o no sea capaz de promover.

3- Fase de remisión al exterior de utilidades de las empresas extranjeras radicadas en Uruguay.
Cuando el FA empezó a gobernar, en 2005, tuvo que apoyarse en la inversión privada que, en esos tiempos, sería fundamentalmente extranjera, por lo que se habilitaron medios para promoverla. Eso dio resultados favorables y, en gran medida, en esos resultados nos apoyamos para sostener los aumentos de los ingresos personales y el desarrollo de las empresas estratégicas. Pero todo tiene su tiempo, y llegó el momento en que esas empresas empezaron a remitir cada vez más utilidades al exterior y disminuyeron los recursos utilizables en el interior de nuestro país.
Este es otro problema, otra dificultad que, si no tomamos nuevas medidas, nos va a acompañar de ahora en adelante.

4- Pérdida de expectativas en las posibilidades del gobierno
El gobierno del FA generó enormes expectativas en la gente y en los militantes frenteamplistas. De alguna manera, el primer y segundo gobierno llenó esas expectativas y el pueblo lo acompañó nuevamente en 2009 y en 2014.

Las mayores dificultades que tuvimos en este período y el menor aumento relativo de los salarios y de los ingresos, la disminución de las políticas de apoyo a iniciativas sociales, la insuficiente divulgación de información de las dificultades que tuvimos, la poca capacidad para comparar la evolución en Argentina y en Brasil con la evolución en Uruguay, produjeron un desgaste natural en las expectativas creadas y ahora vamos a tener que remontar esa realidad.

A su vez, la militancia frenteamplista, tanto de sus dirigentes como de los compañeros y compañeras que están en el gobierno, en el Parlamento, o en la estructura del FA, tenemos una actitud defensiva de lo hecho por nuestros gobiernos, y de negación de un gobierno de la oposición. Pero la negación de la derecha, con ser válida, no es suficiente por sí sola, y se requiere defender con fuerza una propuesta positiva en la dirección de las necesidades de las mayorías. Es imprescindible pasar de una actitud defensiva a una ofensiva política, con elementos nuevos para una nueva etapa. Superando la fragmentación de las demandas populares, construyendo una nueva síntesis con los movimientos sociales, la cultura, los intelectuales y los actores productivos, que unifique las demandas en un programa que exprese las aspiraciones de las mayorías nacionales.

4 Objetivos

1- Inclusión Social, erradicar la pobreza y la indigencia.
Con las políticas sociales llevadas adelante desde 2005 logramos bajar sustancialmente los índices de pobreza e indigencia, que eran producto de las políticas neoliberales llevadas adelante por los últimos gobiernos blancos y colorados. Ahora nos queda el núcleo duro: la pobreza y la indigencia estructural. La que es fruto del sistema productivo, que va escupiendo para el costado y a la marginalidad a los que no participan, de una u otra manera, en la producción.

Este tipo de pobreza y de indigencia no se puede combatir con las mismas políticas, sino con una combinación de políticas universales y focalización en los territorios de la periferia, tanto en lo que tiene que ver con las políticas de vivienda, políticas sociales, educativas, de empleo y de salud.

La focalización tiene que centrarse en los sectores sociales más perjudicados y en los territorios afectados. Tiene que haber un shock de ciudad, de vivienda y de políticas sociales.

Costo de vida de las familias uruguayas
Sumado a esto debemos poner énfasis en bajar el costo de vida de todas las familias uruguayas, el bienestar de la población debe ser una prioridad de primer orden de cara al futuro. Supone mejorar el acceso de la población a los bienes culturales y la satisfacción de sus necesidades de consumo que garanticen una vida digna.

Para ello es necesario buscar mecanismos inteligentes para bajar el costo de la canasta de bienes y servicios necesarios para el consumo de la población, combatiendo las prácticas especulativas en los precios de los alimentos y bienes de primera necesidad.

2- Desarrollo del empleo
El trabajo es la mejor política social que se puede llevar adelante en donde hay problemas de exclusión social. El mayor problema radica en el hecho de que, al mismo tiempo que se produce la exclusión, como producto del menor crecimiento y los cambios tecnológicos, se agravan los problemas para desarrollar el trabajo y encontrar empleo. Con efectos diferenciados en el empleo, la calidad del trabajo y los salarios por sexo y edades.

A su vez, la recuperación del crecimiento reciente se ha basado en la dinámica de sectores que no son precisamente las fuentes de mayor generación de empleo (carne, celulosa, telecomunicaciones, energía).

Por ello tiene que estar entre los principales objetivos del próximo gobierno seguir disminuyendo el desempleo y seguir aumentando el empleo de calidad, en términos generales, complementado con políticas de incentivo para sectores vulnerables de la población, y hacia las actividades económicas que generan más puestos de trabajo.

3- Innovación, ciencia y tecnología en el horizonte del desarrollo productivo
Imprescindible tener en cuenta que la educación tecnológica es mucho más cara que la educación tradicional, de aula y pizarrón. Por lo tanto, esa dificultad en el desarrollo de talleres y laboratorios, tiene que reflejarse en el presupuesto educativo. Que permita potenciar al máximo las capacidades de adquirir conocimientos útiles para el ingreso al mercado de trabajo de mayor calificación.

Que son requeridos para el proyecto de país agro inteligente e industrial intensivo en conocimiento y tecnología que estamos impulsando.
Es necesario que las políticas públicas complementen la formación de las personas, induciendo a la generación de bienes y servicios de mediana y alta tecnología. En los criterios de promoción de inversiones se debe ponderar alto a los procesos productivos con empleos de alta calificación y para formaciones disponibles en el país. Se debe complementar con políticas de expansión al mercado internacional y debe dar condiciones y apoyo para que la producción se acompañe de crédito acorde y sea liderada por una matriz de emprendimientos nacionales en formato de Pymes y Economía solidaria.

Más allá del incremento de la matrícula universitaria femenina, no se debe perder de vista las brechas existente entre mujeres y hombres, en virtud del rol asignado a cada uno por la sociedad patriarcal, que se manifiesta también en los aprendizajes elegidos por una y otra población: mujeres para labores que la sociedad califica como “típicamente femeninas” (peluquería, costura, cuidados, etc.) y hombres para labores “típicamente masculinas” (ingenierías, mecánica, informática, etc.). Se trata de construir una sociedad incluyente, y por tanto deberán utilizarse todo tipo de incentivo para la mayor participación de las mujeres en carreras técnicas, para el desarrollo del Uruguay inteligente, para ir cerrando la brecha tecnológica.

4- Inserción Internacional
Uruguay ha mejorado sustancialmente su inserción en el mundo y en el comercio internacional. Pero, por diversas razones, ha avanzado poco en la construcción de proyectos políticos multilaterales. Los avatares políticos han impedido el desarrollo del MerCoSur y la UNASUR. Y aun cuando el MerCoSur estaba mucho más fuerte no había alcanzado la complementación económica y el intercambio comercial necesario para nuestros países. Ahora, con la conducción política existente en Argentina, Brasil y Paraguay, se puede dificultar aún más.

Pese a ello, tiene que mantenerse entre nuestros objetivos el fortalecimiento de un MerCoSur integral, fortalecido política e institucionalmente. Sin embargo, al mismo tiempo, tenemos que seguir apostando al fortalecimiento del intercambio comercial y a nuevas políticas de cooperación con países de distintas regiones del mundo. Y, teniendo en cuenta que en los Estados Unidos han ido pasando de las políticas de libre comercio al más crudo proteccionismo nacionalista, hay que apuntar al desarrollo de las políticas de amistad e intercambio comercial con África, Rusia, Asia, sin dejar de lado los acuerdos comerciales con la Unión Europea. Estas definiciones no pueden quedar libradas a la iniciativa del nuevo gobierno, sino que deben ser discutidas y resueltas previamente en la Fuerza política.

4 Propuestas

1- Política económica
Imprescindible modificar, al menos parcialmente, una política económica que está cerca de agotarse.
Es necesario llevar adelante una política de aceleración del crecimiento y, para ello, se necesita incorporar elementos nuevos: mantener los incentivos a la inversión, pero a la inversión productiva que incorpore tecnología y mano de obra nacional, especialmente mujeres y jóvenes, direccionando la instalación de nuevas capacidades productivas que no compitan con la producción nacional, sino que mejoren las condiciones de inserción del país en cadenas de valor globales.

Priorizar el desarrollo y fortalecimiento de las empresas nacionales, sobre todo las pequeñas y medianas empresas y los emprendimientos cooperativos y de economía social; considerar al Estado como escudo de la Nación y, por ello, fortalecerlo para cumplir esa función, así como fortalecer también a las empresas nacionales; privilegiar con incentivos importantes a la pequeña y mediana empresa rural, sobre todo a los tambos, producción familiar, hortifruticultores y algunos sectores dedicados al cultivo de arroz.

La industria nacional, así como la pequeña y mediana empresa deben ser protegidas con fuertes incentivos que disminuyan el peso de sus costos fijos y mejoren el acceso al crédito que financien la incorporación de tecnología para incrementar su productividad, que les permita competir en mejores condiciones para la captación de mercados.

Para ello hay que construir políticas productivas diferenciales que promuevan su desarrollo y defensa de los abusos de mercado que realizan los grandes capitales.

Las compras públicas deben orientarse hacia lograr buenos precios y calidad de los bienes y servicios que adquiere el Estado, pero sin olvidarse de privilegiar la industria y el trabajo nacional.

2- Infraestructura urbana, vial y productiva
Se necesita un shock de infraestructura que potencie la producción y la carga a los centros de exportación, un shock de infraestructura que también fortalezca el desarrollo urbano. Tiene que ver con el desarrollo de las rutas nacionales, la caminería interna, la navegación fluvial y el desarrollo del ferrocarril. Tiene que ver con el acceso de los productores rurales a todo tipo de tecnología, al agua suficiente y a la maquinaria que precisen para la producción. Tiene que ver con la focalización de las políticas de vivienda y el uso de técnicas constructivas que permita que los sectores más desposeídos tengan acceso a la vivienda digna, en un entorno saludable.

Además, ese desarrollo constituye una fuente importantísima de generación de empleo.

3- Desarrollo de la Educación, desarrollo de la Educación técnica
La educación, obviamente, necesita el presupuesto adecuado. Pero no es solo un problema de presupuesto. Requiere un proyecto previamente elaborado sobre la base de poner en primer lugar el derecho a la educación de los estudiantes, avanzando en la cobertura educativa y en la mejora permanente de los aprendizajes. Aumentar la inversión educativa en los sectores de más bajos ingresos, así como también en el interior del país. Potenciando el desarrollo de la extensión del tiempo pedagógico y la culminación de los ciclos educativos, así como la atención a la primera infancia, que debería ser prioridad nacional.

El Uruguay necesita de la mejora de la calidad educativa, así como también de la ampliación de la oferta educativa en las áreas técnicas, tecnológicas y profesionales, mejorando los procesos de acompañamiento multidisciplinario junto con la extensión del sistema de becas que mejore la culminación de los ciclos educativos, estimulando la participación de niñas y mujeres en esas áreas. La transformación de la matriz productiva y los desafíos de la revolución tecnológica nos exigen aumentar la capacidad de aprender y adquirir conocimientos científicos para ingresar a empleos de mejor calidad.

4- Política de seguridad y convivencia
Hay que combatir la violencia en todas y cada una de sus formas que afectan el desarrollo pleno de los ciudadanos y ciudadanas. Esta es una de las preocupaciones de la mayoría de la población. Para atender esta situación necesitamos de una actuación eficaz y eficiente de la Policía, en el área de la prevención del delito y de la represión a la delincuencia. Para ello hay que continuar fortaleciendo las capacidades técnicas y operativas de la Policía. Esto no implica ni la mano dura ni la mano blanda, sino la mano “justa”.
Una política integral de seguridad.

Fortalecer las políticas de policiamiento y focalizar en donde sea necesario las políticas de vivienda, educación y empleo, que ayuden a terminar con los enclaves donde se concentran y desde donde se expanden los delitos.

Hay que dejar de oponer la policía a las políticas sociales: ambas constituyen un todo que no se puede separar. Tampoco puede pedírsele a la policía ni al ministerio del interior que se encargue de las políticas sociales. Ello requiere del esfuerzo, conjunto y programado, de distintos organismos del Estado.

Es la única manera de atender los verdaderos problemas de seguridad ciudadana, que corten el círculo de pobreza, marginación y delincuencia. Con la acción conjunta de políticas que permitan a los sectores más pobres tener acceso a los bienes y servicios básicos para una vida digna, acceso a la educación y al empleo para poder proyectar su desarrollo sin limitaciones. Conjugado con la acción policial para prevenir y reprimir el delito que afecta las personas en el desempeño de su vida.

4 Lineamientos

1- Mantener a los votantes.
El discurso del FA tiene que apuntar a mantener a los votantes frenteamplistas, porque, a pesar de que todavía falta mucho por hacer, es el único camino que permite seguir avanzando en el cumplimiento del proceso de cambios. No se trata solo de hacer mejor lo que ya se ha hecho, sino de hacer lo que todavía no se hizo: de extender los cambios.

Tenemos que ser capaces de superarnos a nosotros mismos para continuar cambiando las condiciones de vida de nuestra gente. Incorporando las nuevas demandas de la sociedad y los desafíos que el país tiene que afrontar en el futuro que pone en riesgo, de no contar con políticas adecuadas, los niveles de bienestar, aun limitados de nuestro pueblo.

La diferencia entre la intención de voto actual –aproximadamente 36%- y el 48% que obtuvimos en 2014, hay que recuperarla con la propuesta adecuada y el discurso necesario.
Ese tiene que ser un objetivo a plantearse y los principales actores de esa recuperación tienen que ser los militantes frenteamplistas.

2- Ganar adhesiones fuera del FA: otro objetivo indispensable.
Las bases sociales de los cambios están compuestas por clases y sectores sociales que se expresan dentro y fuera del Frente Amplio. Y aun los que no han votado al FA necesitan, objetivamente, de las políticas que se han llevado adelante para poder realizar sus intereses sectoriales. Tenemos que hacer coincidir esa necesidad con la conciencia política y la definición del voto. Tenemos que mostrar que los avances que se han logrado no se deben solo al esfuerzo individual, que es lo que muchos creen, sino que fundamentalmente es producto de la políticas públicas que se han llevado adelante, tanto en lo que tiene que ver con los ingresos, como en el terreno de la producción y la comercialización interna y también al exterior. Tenemos que mostrar que si no se dinamiza la producción y el comercio, no se pueden obtener mejoras sustanciales en el empleo. Tenemos que mostrar que si no se avanza en la extensión y mejora sustancial del sistema educativo, no se va a avanzar en la calidad de la producción ni en el cambio imprescindible de la matriz productiva.
Tenemos que mostrar, a propios y ajenos, que es el FA el que tiene que seguir conduciendo este proceso de cambios.

3- Unidad Política
Sigue siendo una de las señas de identidad del FA y, no solo no puede debilitarse, sino que debe fortalecerse aún más para avanzar en el camino que nos resta recorrer. Requiere adaptar la forma de la Unidad a los tiempos cambiantes y convulsionados que transcurren hoy.

4- Movilización
Otra seña de identidad del Frente: la gente en las calles, combatiendo la desinformación y la deformación de la información mediática, ganando conciencias y manteniendo vivos los sueños de construcción de un país mejor y poder obtener los objetivos planteados junto al pueblo oriental.

4to Gobierno

Todo lo anterior son algunas de las premisas –no las únicas- sin las cuales no se podrá mantener el gobierno. Y mantener el gobierno, en la América convulsionada de hoy, es un objetivo determinante para nuestra izquierda, nacional, regional y americana.

No solo por lo que el gobierno significa como instrumento para incorporar nuevas propuestas de cambio y para ayudar a mantener vivas las esperanzas y los sueños de nuestro pueblo, así como mantener las expectativas de nuestros hermanos latinoamericanos que observan atentos que está pasando con el FA en el Uruguay de los cambios.

Todo lo que nos planteamos como objetivos programáticos necesita del gobierno para aplicarlo y de la militancia de la gente para sostenerlo y defenderlo. Por eso, si después de trece años de gobierno, no nos planteamos mantenerlo para seguir cambiando estaríamos cometiendo un error enorme.

Pero no solo por eso hay que tratar de mantener el gobierno. Los procesos políticos de la región están mostrando que la derecha va por la recuperación de todos los resortes del poder que les permita manejar los destinos económicos, políticos y sociales de su país, pero también va por todo, va por la propia izquierda, tratando de descabezarla, dejarla sin sus principales dirigentes. Y, para ello, no dudó en llevar ante los tribunales de justicia a quienes creía o quería creer que habían cometido actos de corrupción desde el gobierno. Y luego pasó a llevar ante los mismos tribunales a quienes querían desprestigiar, aunque supieran que las acusaciones que hacían eran absolutamente falsas, como paso con Dilma Rousseff y está pasando ahora Lula Da Silva. Y también con Rafael Corra.

Eso se ha visto en distintos países de la región. No tienen pruritos para mentir, deformar los hechos y acomodarlos a sus necesidades, sabiendo que va a haber quien las tome y las ponga en movimiento. Necesitan la participación activa de los medios de prensa y la complicidad de distintos actores del Poder Judicial.

Lo dijo Luis Alberto Lacalle Herrera, cuando diseñaron el Plan Atlanta: nuestros principales instrumentos tienen que ser los medios y la justicia.
De hecho, diferentes medios son sus aliados aun cuando están en la oposición, y en diferentes países de la región también lo es la Justicia. Pero cuando llegan al gobierno esa alianza se fortalece mucho más.

Cuidar el gobierno debe ser un objetivo estratégico de la fuerza política: gobernar es hacer que el país funcione, y hacer que el país funcione desde la izquierda significa, ni más ni menos, que poner en movimiento los principales valores de la izquierda: económicos, políticos, sociales, éticos y morales.
Cuidar el gobierno debe ser, también, una forma de desarrollar el funcionamiento de nuestra izquierda.

El Frente Amplio, hoy, debe ser la principal herramienta para cuidar nuestra izquierda y mantener el gobierno de los cambios: el cuarto gobierno del FA.