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¿Por qué el 23 de febrero?

Por Juan Raúl Ferreira.

“Nuestro México febrero 23,

dejó Carranza pasar americanos

tras mil soldados 600 aeroplanos

buscando a Villa por todo el país”.

Corrido popular Mexicano.

El 23 de febrero de 1916, el presidente de México, Venustiano Carranza, autorizó el ingreso de tropas militares de EEUU a su país para perseguir al insurrecto Pancho Villa. El mismo día cruzaban la frontera de Texas las fuerzas del “gendarme” de América Latina, aunque el presidente  demoró hasta mediados de marzo para firmar la orden de invasión. Parece una fecha maldita, ese mismo día en 1981 se produce el intento de golpe de Tejero en España. Hoy, el 23 de febrero, vuelve a encontrarse con nuestra agenda (la de los pueblos de América Latina). Ese día, vence el plazo para que el gobierno autorice la entrada de la “ayuda humanitaria” que se viene acumulando en la frontera con Colombia, en Cúcuta.

No hay que tomar partido, sino ayudar a que sean los venezolanos quienes resuelvan su destino. Los uruguayos hemos llegado a dividirnos tanto sobre el tema que, ocurriendo en este año electoral, no deja de tener tufillo a campaña. Esa foto de Almagro recibiendo un libro de Wilson de manos del presidente de la Cámara (al que Almagro llama presidente del Parlamento uruguayo), ¿surge de un verdadera y desinteresada preocupación de ambos por la “crisis humanitaria”? Porque nunca vi tanta sensibilidad humanitaria de la clase política.

Por 7a vez en los últimos años, Haití vive una de las crisis más tremendas. Cuando no son los huracanes o los terremotos, son los seres humanos y los propios organismos internacionales. Este tema, la marginación social, el escaso interés de la población en el acto electoral, la violencia estructural, ver en la calle niños con la panza hinchándose por el hambre será tema de otra nota. Era muy previsible, pero ni se hizo ni se dejó hacer nada para evitarlo. No se habla del tema.

Lo que sí es cierto, y por eso lo traigo a colación, es que hoy en Haití se derrama sangre por las calles. Hay hambre. Hubo un terremoto en 2010 y un huracán en 2016. Se habla de los billones de dólares invertidos en ayuda humanitaria. Yo lo que puedo asegurar, porque lo viví, es que a la gente ese dinero no le llegó nunca. Por eso es que legítimamente puedo preguntar: si tanta preocupación hay por la ayuda humanitaria, ¿por qué solo se habla de Venezuela? ¿Y Haití, al que he elegido de modo de ejemplo en el día de hoy?

Finalmente, debe comprenderse, se comparta o no la duda, que a muchos se les puede plantear esta obsesión humanitaria: ¿por qué EEUU solo acepta que la ayuda ingrese por vehículos militares? ¿No sería mejor en vehículos civiles? O la Cruz Roja. Recordemos que en Dominicana y Guatemala, por ejemplo, fue en aviones de “ayuda humanitaria que ingresó el personal militar” que invadió a estos países. La duda es pues, en todo caso, legítima.

Otra duda, legítima, compartible o no: ¿por qué Guaidó puso el 23 de febrero como plazo para el ingreso? ¿Por qué no el 20? ¿O tal vez mañana? ¿Por qué no el 24, o el 18? Lamentablemente no es casualidad.

Ese día vence su mandato. O sea, si su mandato fuera legítimo, cosa que Uruguay, México, la mayoría de los países del mundo y las Naciones Unidas no reconocen, vencería igual el 23 de febrero. Entonces, la obsesión por poner esa fecha de plazo es más clara. Al asumir Pence de EEUU, Guaidó juró al supuesto amparo del artículo 233 de la Constitución que prevé, en caso de vacancia, que el presidente de la Asamblea Nacional pueda asumir por el plazo máximo de 30 días.

¿Qué quiere decir esto? Que ya no importará quiénes reconocieron o no a Guaidó. Aún aquellos que le “invistieron desde el exterior” deberán reconocer que su interinato ha terminado. Esperemos que no estén esperando el fin de su mandato para que los marines lo sustituyan. Legítimo o no, ya se conoce nuestra opinión: el 23 se acaba. De acuerdo a la misma norma en la que se cobijó, deja de ser eso que algunos países reconocen y otros no. ¡No se le ocurra a los EEUU usar eso de pretexto para invadir! El continente sufrirá una herida de muy lenta cicatrización. La cuestión sería entonces  solo entre patria grande y cipayos.

Juan Raúl Ferreira.

Vía: Caras & Caretas.