
Cuando se piensa en política, muchas veces se imagina su peor cara: mentira, doble discurso, clientelismo. Hay que ser muy ingenuo para creer que esto no sucede; a la gente hay que mirarla de frente y reconocerle con total honestidad cuál es la realidad.
Por eso, nuestra obligación como militantes es hacer de la política una de las funciones más loables. Hacer política, yendo a su concepto más puro, es pensar la vida desde la polis, pensar la vida desde el bien común y no desde los intereses particulares.
Cuando la política honra su pacto con el pueblo, toma un valor incalculable y pasa a ser una verdadera herramienta de transformación. Cuando la política da respuestas y honra los compromisos asumidos, se engrandece y genera esperanza. Y hoy, como tantas veces lo hemos hecho, podemos decir con claridad y con orgullo que supimos cumplir.
Días antes de dejar el poder, el gobierno de Lacalle Pou decidió avanzar con este proyecto, sin consultar a las autoridades entrantes y sabiendo que una amplia mayoría en noviembre de 2024 apoyó a un candidato que demostró con solvencia que el proyecto Neptuno no era la mejor opción para la obtención de una nueva fuente de agua potable.
Una maniobra política más preocupada por dejar atadas decisiones a espaldas de la ciudadanía que por asegurar el mejor proyecto para el país. Y no lo decimos solo desde lo político, sino también desde lo técnico: todas las investigaciones previas realizadas por OSE identificaban al proyecto Neptuno como la última opción dentro de las posibles alternativas para el suministro de agua potable en el área metropolitana.
Celebramos y nos enorgullecemos de la decisión de nuestro gobierno de respetar el mandato popular y de corregir una decisión que nunca debió tomarse. No continuar con el proyecto Neptuno significa, ante todo, que se ha escuchado a la razón, a los técnicos y al pueblo, que en noviembre del año pasado confió en el Frente Amplio.
Que quede claro: dar marcha atrás en este proyecto no es retroceder, es avanzar en la dirección correcta. Es poner al país por encima de los intereses privados, esos que se intentaron imponer en febrero de este año, cuando Lacalle firmó el contrato, sabiendo que el gobierno entrante se oponía.
De ahora en más, nuestro gobierno se encamina a trabajar con seriedad sobre las alternativas que garanticen el agua potable para Montevideo y su zona metropolitana. Una política que evitará sufrir los padecimientos que vivimos hace unos años cuando, producto de una sequía, terminamos bebiendo agua salada.
Para el Frente Amplio, esto es cumplir. Cumplir con la palabra empeñada, con el compromiso asumido durante la campaña. No era una consigna vacía, era una promesa con contenido. Y hoy reafirmamos nuestra convicción de que otra forma de hacer política es posible. Una política que escucha, que reflexiona, que corrige, que decide.
Sabemos que el camino no será fácil y que hay mucho por hacer, pero también sabemos que cuando el pueblo da su confianza, hay que estar a la altura. Volvimos a gobernar nuevamente para cambiar y recuperar un círculo virtuoso de transformaciones positivas para el país. En eso estamos.
Charles Carrera Leal
Dirigente político del MPP y Frente Amplio
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