Topolansky: Uruguay debe buscar puentes, no enemigos

16 de marzo de 2026

La senadora y ex vicepresidenta analizó la coyuntura internacional ante el taller del Regional Interior del MPP y planteó que Uruguay debe vincularse con todos los actores del mundo para proteger su economía y el trabajo de su gente. Según sus palabras, «cuando teníamos todas las respuestas nos cambiaron las preguntas».

Un mundo sin reglas estables

Topolansky describió un escenario global marcado por la ruptura del orden multilateral que había regido las últimas décadas. La decadencia europea sin liderazgo, la guerra en Ucrania, la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China, y el conflicto en Medio Oriente configuran, según explicó, un momento de enorme incertidumbre.

Señaló que la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos supuso un giro radical: después de décadas promoviendo el libre comercio y el multilateralismo, Estados Unidos pasó a un nacionalismo económico que busca reubicar industrias y aplicar aranceles para proteger su mercado interno.

«Después de haber predicado las economías abiertas y los tratados de libre comercio, se va al otro extremo. Bajo la teoría de América para los americanos, pero en realidad es el mundo para los americanos», afirmó.

Al mismo tiempo, China consolidó su desarrollo tecnológico y económico hasta convertirse en el principal contrapeso global, concentrando además el acceso a las tierras raras, insumo indispensable para las nuevas tecnologías.

Para ilustrar cuánto puede incidir el contexto mundial en un país pequeño, recurrió a la historia: Uruguay vendió alimentos durante la Segunda Guerra Mundial a precios de aliado, mientras Argentina, que se mantuvo neutral, obtuvo mejores condiciones y acumuló más prosperidad. Ese ciclo terminó con la Guerra de Corea, y con el cayó el modelo del batllismo.

«Pongo este ejemplo para que nos demos cuenta hasta dónde una situación mundial pega en un país pequeño como este», señaló.

Buscar puentes en lugar de enemigos

Frente a ese panorama, Topolanksy fue enfática en rechazar cualquier lógica de aislamiento o de ruptura con los actores que se tienen diferencias. «No me puedo enojar con el pueblo argentino porque haya votado a Milei. Se equivocó, simplemente. Pero todo lo que pueda negociar con Argentina me sirve», dijo.

En ese sentido, planteó que Uruguay debe aprovechar las presidencias que este año ejerce en la CELAC, el Mercosur y el G77 más China para construir vínculos y acuerdos con todos los actores posibles.

«Si nosotros corremos a los que piensan distinto que nosotros, nos vamos a generar enemigos. Tenemos que buscar el puente. Capaz que tenemos un punto de acuerdo con el Paraguay, capaz que con Bolivia. Trabajemos por ahí», sostuvo, citando una vieja enseñanza de Raúl Sendic: buscar lo que une, no lo que separa.

La integración por abajo

Topolansky también destacó la importancia de construir la unidad latinoamericana desde los movimientos sociales y las universidades, más allá de los acuerdos gubernamentales. Mencionó como ejemplo concreto los acuerdos recientes con universidades brasileras para el reconocimiento mutuo de títulos en zonas de frontera.

«Brasil tiene 220 millones de habitantes. Nosotros tenemos la posibilidad de un trabajo con un vecino en educación y determinados aprendizajes que solos es mucho más difícil», señaló.

Y cerró con una advertencia sobre el riesgo de alimentar el odio al migrante: «Este es un país de migrantes. No podemos sembrar ese odio jamás, porque es sembrarnos el odio a nuestra propia historia».

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