En la noche del 22 de noviembre de 2009, los diarios del mundo informaron sobre la victoria electoral de José Mujica que, con un 52,3% de los votos, accedió a la presidencia de nuestro país. El crecimiento del salario mínimo, ingreso de los hogares, una nueva universidad dedicada al trabajo calificado, la ampliación de derechos, la reducción de la pobreza y la indigencia a mínimos históricos y el retorno a su país de miles de uruguayos, son algunos de los puntos más destacados de su gobierno.

Cuando Pepe Mujica fue presidente, los salarios bajos crecieron más rápido que el resto debido a una política activa para incrementar el salario mínimo. De hecho, en 2017 era el doble del salario mínimo nacional decretado en 2006.

Mejoró el acceso a las pasividades, en especial para las mujeres: más del 60% de las jubiladas no podrían contar con este ingreso sin la ley 18.395, aprobada en 2009 e implementada en la presidencia de Mujica. Cuando se aprobó la ley, los hombres se jubilaban 34% más que las mujeres, pero en 2015 la brecha de acceso a esta prestación cayó a 20%, según Cepal.

La tasa de desempleo de 2009 era 8,2% y cerró 2014 a 6,6%. En marzo de 2012 el país conoció la tasa de desempleo más baja de la historia: 5,6%. En base a conclusiones de la Cepal, la suba de los salarios fue de 23% respecto al sueldo medio y, en el caso de las pensiones y jubilaciones, el aumento llegó a 24%.

La decisión impactó en las estadísticas de pobreza, indicador que se redujo de 10,4% a 5,9% en 2012. Y la pobreza extrema fue erradicada.

Mujica subrayó que estas mejoras en los ingresos de las familias fueron posibles porque se concretaron políticas de distribución de la riqueza. En 2005, el producto bruto uruguayo fue estimado en 4.000 millones de dólares y en el último año de su gobierno fueron 14.000 millones. A su vez, en ese mismo período y por la acción directa de las políticas públicas, más de un millón de uruguayos salieron de la pobreza.

Una de las herramientas que contó con la participación activa de Pepe fue el Plan Juntos, financiado por su propio salario como presidente, entre otros ingresos y donaciones, que llegó a construir 15.000 viviendas con la participación de los vecinos, quienes también accedieron a programas socio laborales.

Las inversiones en energía dejaron atrás las épocas de cortes programados y de compras millonarias de energía eléctrica, producto de años sin recursos destinados al rubro. Molinos de viento, biomasa y generación fotovoltaica, permitieron la tan destacada diversificación de la matriz energética que hoy permite vender electricidad a los países vecinos.
Todo esto se realizó con tarifas públicas que aumentaban por debajo de la inflación y del incremento de los salarios.

Los uruguayos volvimos a confiar en Uruguay para proyectar nuestra vida

El interior del país vio la instalación de una nueva casa de estudios superiores, la Universidad Tecnológica. Inició en 2012 con dos cursos en Fray Bentos, hoy supera los 25.000 estudiantes y los 28.000 graduados. Ofrece 41 carreras para que los jóvenes estudien y trabajen en su lugar y no tengan que radicarse en la capital.

La despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo, la regulación del cannabis y la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo (matrimonio igualitario), fueron tres hitos en la instalación de derechos.

Normativas que trajeron importantes consecuencias: la reducción de la mortalidad materna a registros que Uruguay no conocía, mínimos históricos en el embarazo adolescente, ninguna muerte por aborto y datos mínimos en mortalidad infantil.

Todas estas medidas impulsaron a 5.000 uruguayos radicados en el exterior a retornar al país. “Esto sería imposible si el país no hubiera dado este salto”, reflexionó Mujica en 2014, en su audición radial.