Daniel Caggiani: «Hay un escenario de campaña adelantada»

12 de agosto de 2026

Foto: Martín Monteverde. Parlamento UY

El senador del Frente Amplio y del MPP sostuvo que el gobierno explora hasta último momento un acuerdo con Cabildo Abierto, pero cuestionó a sectores de la oposición que actúan bajo la lógica de “al gobierno ni un vaso de agua”. Defendió las prioridades de la Rendición, destacó avances en empleo, salario, educación y asentamientos, y afirmó que las respuestas deben estar centradas en la vida cotidiana de la gente.

Caggiani explicó que, a diferencia del Presupuesto, la Rendición de Cuentas no admite un mensaje complementario. Por eso, algunas iniciativas que implican aumento del gasto no podrían incorporarse por esa vía. De todos modos, señaló que hay planteos que están siendo analizados y que el gobierno responderá en estas horas.

La discusión, para el senador, no debe ser leída únicamente como una pulseada entre partidos. Lo que está en juego son recursos para seguridad, pobreza infantil, educación y situación de calle. Y, sobre todo, la posibilidad de que el Parlamento habilite instrumentos concretos para atender problemas que todos los sectores políticos reconocen como urgentes.

La lógica del bloqueo

Caggiani cuestionó a sectores de la oposición que, a su entender, se han ido radicalizando en una lógica de rechazo permanente al gobierno. Dijo que existe una actitud de “no se puede, no te dejo y no me gusta”, que termina colocando los cálculos electorales por encima de las necesidades de la población.

El senador sostuvo que esa postura contradice incluso el discurso reciente de Luis Lacalle Pou, quien llamó a ser “suaves con las personas y fuertes con las ideas”. Para Caggiani, si ese mensaje se tomara en serio, el Partido Nacional y el Partido Colorado deberían revisar su decisión y votar la Rendición en general, para luego discutir los artículos en particular.

No se trata, afirmó, de acompañar sin críticas al gobierno. Se trata de permitir que el Parlamento procese una discusión que involucra políticas concretas para sectores vulnerables.

“Hay algunos actores políticos que se han enredado en una discusión alejada de los problemas que tiene la gente”, sostuvo.

Cabildo Abierto y las propuestas sobre la mesa

El senador reconoció que algunas propuestas de Cabildo Abierto pueden resultar interesantes y merecen ser discutidas. Mencionó, entre ellas, el abordaje del endeudamiento crónico de las familias y las campañas de bien público vinculadas al consumo responsable de tabaco y otras sustancias.

Sobre el planteo de aumentar 50% las partidas para infancia, dijo que sería deseable avanzar en esa dirección, pero que el problema central es el financiamiento y las restricciones de la Rendición.

Caggiani señaló que el gobierno ya planteó una progresividad para incorporar más niñas, niños y hogares a la nueva transferencia, y que la discusión debe darse dentro de una estrategia más amplia: mejorar el gasto público, reasignar recursos y ordenar prioridades.

A su juicio, la Rendición ya contiene un esfuerzo importante de reasignación, con más de 46 millones de dólares redirigidos para fortalecer áreas sociales y de seguridad.

Trabajo, salario y formalidad

Caggiani defendió el rumbo económico y social del gobierno, aunque reconoció que todavía no alcanza. Señaló que Uruguay enfrenta dificultades de crecimiento, inversión e incertidumbre internacional, pero remarcó que el país sigue creciendo y generando empleo.

Según sostuvo, en los primeros 15 meses de gobierno se crearon 33.000 puestos de trabajo, una cifra cercana a la generada durante todo el período anterior. También destacó el crecimiento del salario real, de las jubilaciones y pensiones, y la reducción de la informalidad.

Para el senador, esos datos muestran una orientación: el crecimiento económico debe traducirse en empleo, ingresos y trabajo formal. Aun así, reconoció que persisten problemas estructurales, especialmente porque una parte importante de los trabajadores gana menos de 25.000 pesos.

La discusión, planteó, no puede quedarse en los indicadores generales. Tiene que llegar al bolsillo, a la heladera, al barrio y a la vida concreta de las familias.

Las políticas que todavía no se ven

Caggiani sostuvo que muchas políticas públicas del gobierno están dirigidas a sectores que no siempre aparecen reflejados en las encuestas o en el debate público. Puso como ejemplo los barrios donde el Estado llega por primera vez con agua potable, electricidad o intervenciones integrales.

El senador señaló que para una familia que vive en esas condiciones, poder darse un baño de agua caliente por primera vez no es un detalle menor, sino un cambio profundo en su calidad de vida.

Sin embargo, reconoció que también hay territorios donde los cambios han demorado demasiado y donde las mejoras todavía son insuficientes. Por eso insistió en que la principal política social de un gobierno de izquierda debe ser crear trabajo de calidad, acompañado por educación, vivienda, saneamiento, infraestructura y protección social.

Inversión en educación, asentamientos y agua

Caggiani repasó algunas de las principales apuestas de inversión del gobierno. Mencionó una inversión en educación de más de 350 millones de dólares, una inversión en asentamientos que duplica la del período anterior y casi 1.000 millones de dólares destinados a abastecimiento de agua potable y redes de saneamiento.

Entre esas obras ubicó la represa de Casupá, la mejora de corrientes y el saneamiento en el interior del país. Para el senador, esas inversiones no solo mejoran condiciones de vida, sino que también generan actividad económica y empleo.

El desafío, sostuvo, es que la política logre darle sentido a esas acciones y mostrar cómo forman parte de una orientación común: mejorar la vida cotidiana, especialmente en los territorios más postergados.

El PIT-CNT y el Diálogo Social

Consultado por los planteos del PIT-CNT, Caggiani defendió el derecho de las organizaciones sociales a movilizarse, hacer paro y presentar propuestas. Marcó una diferencia con el gobierno anterior, al que acusó de criminalizar la protesta y descalificar al movimiento sindical.

El senador dijo que el gobierno escucha esas demandas, pero también recordó que muchas de las transformaciones en curso surgen precisamente del Diálogo Social. Entre ellas mencionó la nueva causal jubilatoria a los 60 años para trabajadores con trayectorias laborales más frágiles, el seguro de desempleo para trabajadores independientes, la mejora de prestaciones por discapacidad y el aumento de transferencias para infancia.

Para Caggiani, si esas medidas se consolidan, Uruguay estará ante una de las reformas más importantes de la protección social en décadas.

“Va a ser la reforma de la protección social más grande en los últimos 40 años”, afirmó.

Baja del costo de vida y un Estado más ágil

El senador también planteó la necesidad de reformular el Estado para hacerlo más ágil. Señaló que muchas veces ciudadanos y empresas quedan atrapados en trámites duplicados, registros que no se comunican y habilitaciones que demoran más de lo necesario.

En ese marco, defendió la ley de competitividad y mejora del costo de vida, que busca unificar registros, mejorar regulaciones, aplicar el silencio positivo y remover trabas que encarecen productos de consumo masivo.

Caggiani sostuvo que Uruguay trabaja para bajar aranceles y mejorar acuerdos comerciales, pero que esos beneficios muchas veces no llegan al bolsillo de la gente porque quedan capturados por intermediarios o regulaciones que restringen la competencia.

Para el senador, mejorar la regulación también es una forma de mejorar ingresos: no solo por el lado del salario, sino también bajando el precio de la canasta básica.

Una discusión que debe mirar el futuro

Caggiani insistió en que Uruguay necesita discutir una Estrategia Nacional de Desarrollo. A su entender, el país no puede quedar atrapado en el presente permanente ni en la discusión diaria, sino que debe pensar cómo se posiciona frente a las transformaciones económicas, tecnológicas, productivas y sociales.

En ese plano, defendió una mirada de izquierda que combine crecimiento, distribución, trabajo, protección social y eficiencia estatal.

El mensaje político de fondo fue claro: la Rendición no resuelve todos los problemas, pero contiene avances concretos. Para Caggiani, bloquearla por cálculo político sería alejarse de lo que la ciudadanía reclama: seguridad, trabajo, educación, ingresos y oportunidades reales.

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