Daniel Caggiani: Más agua y de mejor calidad

6 de octubre de 2026

Hay lugares que no son simples coordenadas en un mapa; sino que de alguna manera resumen la historia de nuestro país. Uno de esos rincones es, sin lugar a dudas, Aguas Corrientes, en el departamento de Canelones. Allí, en ese mismo predio donde en 1871 se instaló la primera gran usina potabilizadora de agua, se acaba de abrir un nuevo capítulo histórico.

El pasado miércoles 30 de setiembre, el presidente de la República, Yamandú Orsi, junto al presidente de OSE, Pablo Ferreri, y autoridades de gobierno, encabezó la colocación de la piedra fundamental de lo que será una nueva y moderna planta potabilizadora de agua.

Se trata de una obra cuya inversión individual alcanza los 215 millones de dólares, pero que se enmarca en un plan estructural aún mayor, de unos 450 millones de dólares en obras anexas para la ampliación de todo el sistema metropolitano.

Pero más allá de las cifras de inversión, la idea central que sintetizó la jornada y que marca el espíritu y el rumbo de esta iniciativa quedó marcada en una de las frases que utilizó el presidente: “No se trata solo de tener más agua, se trata de tener mejor agua”.

El aprendizaje de la sequía

Para entender la magnitud de lo que se inicia hoy, hay que mirar hacia atrás. Uruguay tiene un orgullo ciudadano que quedó plasmado en las urnas en el año 2004, cuando el acceso al agua potable y al saneamiento fue consagrado en nuestra Constitución como un derecho humano fundamental. Sin embargo, la historia reciente nos dio un fuerte sacudón, que no hizo repensar en el concepto de soberanía hídrica y las posibilidades de crisis asociadas a la escasez de agua, que ya en la década de los 90 introducía el exministro y exsenador Eleuterio Fernández Huidobro.

Aún tenemos fresco en la memoria el recuerdo de la histórica sequía del año 2023. Por primera vez en generaciones, los más de 1.700.000 habitantes de Montevideo, Canelones y el área metropolitana sentimos el impacto real de la escasez y llegamos a pensar que el agua potable en nuestras casas podía faltar o deteriorarse. Aquel episodio dejó al desnudo una vulnerabilidad y la necesidad de invertir para mejorar nuestras reservas estratégica de agua potable.

La redefinición del camino

Esta obra responde a una verdadera deuda social. Si bien la necesidad de buscar soluciones se venía debatiendo desde la última administración del doctor Tabaré Vázquez, que llegó a entregar en mano a Lacalle Pou un proyecto para la construcción de una nueva represa en Casupá, la administración anterior, lo descartó y eligió crear otro proyecto que implicaba costos mucho mayores desde lo económico, ambiental y práctico.

En este marco el gobierno actual optó por renegociar y redefinir el camino —lo que derivó en la reformulación de lo que se conocía como Proyecto Neptuno hacia este nuevo Plan de Ampliación del Sistema Metropolitano—.

Uruguay aprendió. Aprendió que no se puede esperar a que llegue la próxima sequía para reaccionar, y que las políticas de Estado en materia de infraestructura hídrica deberían trascender a los gobiernos.

Radiografía de la nueva planta en aguas corrientes

Entremos en los detalles concretos de lo que se va a construir en Aguas Corrientes.

Actualmente, el Sistema Metropolitano —que abarca Montevideo, Canelones, Ciudad de la Costa, Las Piedras, La Paz, Progreso y zonas aledañas— depende de la planta histórica, que produce en promedio unos 600.000 metros cúbicos diarios de agua, con picos de hasta 700.000 en pleno verano. Las proyecciones muestran que para el año 2045 la demanda máxima alcanzará los 840.000 metros cúbicos. Era indispensable expandirse.

¿Qué se va a hacer exactamente?

Las obras demandarán 24 meses de construcción y 6 meses de puesta en marcha, generando 400 puestos de trabajo directos.

Séptima línea y Casupá

No alcanza con producir más agua potable en la planta si no tenemos cómo distribuirla eficientemente a los hogares. Y aquí entra otra de las inversiones programadas dentro del plan. Para solucionar los problemas de presión en las zonas altas y llegar con fuerza a los municipios del este y noreste de Canelones, se construirá la Séptima Línea de Bombeo.

Se trata de una tubería de más de 50 kilómetros de extensión que irá desde Aguas Corrientes hasta la Ruta 8, a la altura de Pando, beneficiando directamente a vecinos de Las Piedras, Mendoza, Progreso, Toledo, Suárez, Pando y Barros Blancos, además de aliviar la carga de la Quinta Línea y mejorar indirectamente el suministro en Ciudad de la Costa y Piedras Blancas. La obra comenzará a finales de este año 2026 y llevará entre dos y dos años y medio de trabajo.

Por último, el plan se completa con la construcción de la represa de Casupá, con una inversión estimada en 130 millones de dólares, cuyos trabajos se prevé adjudicar e iniciar en el año 2027.

Con la represa y las obras complementarias en la Costa de Oro, la reserva estratégica de agua dulce de OSE pasará de los actuales 80 millones de metros cúbicos a un respaldo de 200 millones de metros cúbicos. Estamos hablando de un enfoque sistémico que asegura calidad, cantidad y continuidad de agua para el 70% de la población de todo el país.

Un compromiso de largo aliento para las futuras generaciones

Cuando se trata de recursos vitales, la mirada tiene que ser de largo aliento. Hoy se está poniendo en marcha el paquete de obras de infraestructura hídrica más grande de la historia de OSE.

Las obras de esta envergadura tienen una particularidad: una vez que se finalizan no se ven todos los días porque la mayoría de los tubos quedan enterrados bajo tierra. Pero se sienten cada vez que abrimos la canilla en nuestras casas y sale agua pura, limpia y confiable. Es la garantía de que las próximas generaciones van a poder ejercer, con total seguridad y tranquilidad, ese derecho constitucional al agua que hemos definido como pueblo.

Nota publicada en Montevideo Portal

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