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Soy maestra hace quince años, justo cuando una comprueba que nunca hubo tantos recursos destinados a Educación como ahora, cuando contamos con tantas herramientas para brindar una educación de calidad, evaluar los procesos, y actuar a conciencia sobre los resultados, es cuando escuchamos con mayor frecuencia que la educación pública “ha tocado fondo”.

Con esto no quiero decir que es suficiente y no es necesario invertir más, estoy afirmando que estamos en el rumbo correcto, se han concretado cambios notorios y espero con esperanzas ir por más y mejor educación para todos y todas. Estamos en pleno proceso de transformación de la Educación Pública Uruguaya, después de décadas de abandono, en todos los aspectos: edilicio, salarial, formación y perfeccionamiento docente, innovación educativa, contratación de personal y podría continuar. Eran tantas las áreas a atender, han sido tantos los cambios.

Empecé trabajando por $ 5200 mensuales, sin posibilidad de doble turno en el ámbito público, así que iba de un lado al otro para conseguir un sueldo que me permitiera sobrevivir. Hoy tengo un solo trabajo, en el que puedo involucrarme de un modo integral con mis alumnos y su comunidad, dar respuestas más acertadas, ya que comparto ocho horas con el mismo grupo de alumnos diariamente, además de tener salas de coordinación semanal, donde el colectivo planifica sus intervenciones pedagógicas, que vale decir, son pagas también.

El primer aumento de sueldo que recibí, trabajando en Tiempo Completo, sino me equivoco en 2013, fue casi igual a mi primer salario. Ni hablar de la partida por Presentismo, que prácticamente lo iguala. Reconozco estos avances, sé que los docentes merecemos salarios dignos por los que seguiremos luchando y confío en que llegaremos a más.

Pero nuestras reivindicaciones no son siempre salariales, también se refieren a los recursos educativos que nos permiten, entre otros factores, brindar una educación de calidad. Y ahí es que, desde mi experiencia puedo contar inmensos avances. No hay un niño en la escuela pública que no pueda trabajar porque no tenga lápiz, goma, colores, cuadernolas, marcadores, cuadernos u otros materiales, porque llegan en forma constante y son de excelente calidad. En otros tiempos recibíamos lápices que no podías hacerles punta y algunos cuadernos, de los muy pocos recibidos y solo a principio de año, no daban ni para llegar a mayo con las necesidades que tenían nuestros alumnos. Hoy los chiquilines saben que si necesitan material fungible contamos con él, que pueden usarlo y deben cuidarlo.

En las Escuelas de Tiempo Completo donde trabajo, los alumnos reciben tres comidas diarias sin excepción: desayuno, almuerzo y merienda abundantes. De mis alumnos, que son generalmente los más grandes de la escuela (trabajo en Quinto o Sexto Año), ninguno se queda sin repetir si así lo desea.

Los desayunos y meriendas cuentan siempre con la taza de chocolate caliente o licuado de frutas y pan con dulce, requesón, mermelada o tortas o bizcochos dependiendo del día, ya que no se repite el menú en la semana. Directora, nutricionista, cocineras y ecónoma planifican semanalmente los menús, se encargan de controlar la variedad, cantidad, calidad y hasta la temperatura de los alimentos que reciben los alumnos.

Los almuerzo son muy variados y los alumnos siempre cuentan con una porción de carnes blancas o rojas y verduras. Los mismos varían entre ravioles, milanesas de pollo, tucos, guisos de lentejas, porotos, estofados, pasteles de carne, etc. Siempre acompañados de un postre que puede ser frutas, flanes, cremas, arroz con leche, entre otros. Los viernes generalmente, los alumnos reciben en la merienda una porción de fruta, porque nada de eso se usa de una semana a la otra, es siempre fresco y en buen estado.

La escuela donde trabajo está en un hermoso y moderno edificio, equipado con un mobiliario cómodo, suficiente y acorde. A veces recuerdo que debíamos reunir a padres para que nos armaran mesas de caballete y bancos, porque los mismos no eran suficientes. Hoy eso no ocurre, en cada salón sobra generalmente alguna mesa y silla, siempre. Contamos con un salón equipado para realizar videoconferencias, equipos de audio y televisión, comp