fbpx

Del Congreso del MPP Compañera Raquel Dupont:

Estamos viviendo momentos muy difíciles para nuestros pueblos. No solo estamos pasando por una embestida restauradora de las clases dominantes y los partidos políticos que las representan -así lo hemos visto en Argentina y Brasil, y lo estamos viendo ahora en la hermana República Bolivariana de Venezuela-, sino que también a nivel global se están produciendo cambios significativos.

El triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos estuvo precedido por el Brexit en Inglaterra, el nacionalismo ruso, el crecimiento de Marine Le Pen, a pesar de su derrota electoral en Francia, y el corrimiento al centro de la izquierda europea.

Todo ello son fenómenos recientes, de hipernacionalismo, proteccionismo de las economías dominantes, desmontaje de mecanismos construidos durante muchos años de alianzas regionales y de una profunda desconfianza hacia “lo extranjero”.

En lo económico ello significa un cambio en los procesos productivos, apoyados en la sustitución de la mano de obra, aun la más barata del mundo, por el uso de nuevas tecnologías, la robotización, la revolución 4D que aumenta brutalmente las tasas de ganancia y afecta negativamente las fuentes de trabajo en el mundo.

Esos cambios también impactan en las clases y los partidos que están tratando de volver a las políticas neoliberales que fueron superadas y modificadas por los gobiernos progresistas del sur de América Latina. Pero eso no quiere decir que renuncien a su embestida restauradora. Quieren restaurar el poder que les permita seguir manejando la economía, los procesos productivos y las políticas de distribución regresiva de la riqueza y de los ingresos, así como recuperar la posibilidad de privatizar las empresas públicas, congelar el gasto, desfinanciando las políticas sociales. En definitiva, recortar los derechos conquistados en la última década.

Esos intentos no tienen límites. Se apoya en la mentira, la descalificación, las maniobras de todo tipo y la violación de los mecanismos y los sentimientos democráticos más arraigados en nuestro pueblo. Se apoya en los medios de comunicación más reaccionarios que terminan funcionando como los verdaderos partidos políticos de la oposición.

En nuestro país, la derecha hizo los pronósticos más sombríos sobre lo que iba a pasar en el futuro: recesión económica, inflación descontrolada y desempleo galopante, caída del salario real, colapso de la producción y del comercio interno y externo.

Le erraron en todo: el país siguió creciendo y ahora se está acelerando el crecimiento (4,3% en el primer trimestre del año); cuando hicieron el pronóstico del aumento de la inflación estaba arriba del 11%, ahora está en el 5,5%; el desempleo es un problema que nos preocupa a todos, pero no ha aumentado en la medida que estaba pronosticado, incluso en los últimos tiempos ha comenzado a bajar; no cayó la producción, y el comercio interno y externo empezaron a aumentar por arriba de lo esperado.

Le erraron en todos y cada uno de los pronósticos que hicieron. Pero no por eso ceden en sus esfuerzos por recuperar la capacidad de volver a manejar los destinos del país.

La estrategia que se han fijado es la de tratar de unir todos los esfuerzos políticos contra el Frente Amplio y su gobierno. Se trata de unir contra. Pero no tienen, no tendrán, propuesta programática común. Su estrategia no pasa por decir qué se plant