Fernanda Cardona presentó el plan industrial para los próximos años

2 de octubre de 2026

La ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, presentó los principales lineamientos de la nueva política industrial y planteó que Uruguay debe agregar valor, fortalecer a las mipymes y vincular inversión, conocimiento, energía y territorio en una estrategia que trascienda los períodos de gobierno.

Cardona sostuvo que Uruguay necesita recuperar una mirada estratégica sobre su desarrollo productivo y consolidar una política industrail que trascienda los períodos de gobierno. También repasó los principales lineamientos impulsados por el ministerio y afirmó que hablar de productividad y competitividad no alcanza si previamente no se define qué modelo de desarrollo se busca construir.

«Una de las cosas importantes que teníamos como tarea era retomar una mirada estratégica del Uruguay, hablando de desarrollo, agregar valor a lo que Uruguay ya tenía», señaló.

Para la ministra, esa estrategia debe combinar infraestructura, conocimiento, capacidades nacionales, inversión y una mirada territorial capaz de reconocer que las condiciones productivas no son iguales en todo el país.

Una política industrial que trascienda los gobiernos

Cardona sostuvo que, cuando asumió el ministerio, encontró dificultades para contar con diagnósticos actualizados que permitieran seguir la evolución de distintos sectores industriales y definir políticas a partir de evidencia.

Puso como ejemplo el cierre de empresas del sector de auto partes y señaló que Yazaki había sido la quinta empresa de ese rubro en cerrar durante el quinquenio anterior. A partir de ese escenario, explicó, el ministerio se propuso dejar por escrito estrategias que permitan sostener políticas más allá de las decisiones particulares de cada administración.

Cardona comparó ese desafío con transformaciones anteriores, como el cambio de la matriz eléctrica y el desarrollo de las telecomunicaciones. «La industria o la política industrial es una de las políticas que tenemos que llevarla a una política nacional», afirmó.

El ministerio ya elaboró un documento de política industrial que analiza la evolución del sector en Uruguay, las transformaciones internacionales, las diferencias territoriales y los distintos instrumentos públicos existentes para promover la producción.

Agregar valor para crecer

Uno de los conceptos que Cardona reiteró durante su intervención fue la necesidad de evitar que Uruguay quede limitado a la producción y exportación de materias primas.

«No podemos primarizar nuestra producción. La única manera de crecer es que tenemos que agregar valor», afirmó.

La ministra sostuvo que el objetivo es identificar áreas en las que Uruguay ya cuenta con infraestructura, conocimiento y capacidades que permitan acelerar el desarrollo.

Entre ellas mencionó biociencias, ciencias de la vida, industria farmacéutica y química, forestación, madera, papel y maquinaria agrícola.

Aclaró, sin embargo, que esta priorización no supone abandonar sectores tradicionales como la industria cárnica, láctea o las tecnologías de la información, sino cocnentrar esfuerzos adicionales allí donde existen condiciones para generar mayor valor agregado y empleos de calidad.

Mipymes: innovación también es tener una computadora

Cardona colocó además a las micro, pequeñas y medianas empresas entre las prioridades de la política industrial.

Según señaló, representan alrededor del 95% del entramado empresarial y general más del 60% del empleo formal.

La ministra planteó que las políticas hacia esas empresas deben adaptarse a las condiciones concretas de cada territorio.

Puso como ejemplo un relevamiento realizado en Rocha, donde algunos pequeños y medianos comercios todavía enfrentaban dificultades básicas para acceder a computadores o implementar la facturación electrónica.

«Cuando hablamos de innovación tecnológica para algunas mipymes no estamos hablando de robots. Estamos hablando de una PC y facturación electrónica», afirmó.

Para Cardona, fortalecer esas capacidades básicas es un primer paso indispensable para que las empresas puedan crecer, incorporar tecnología e incluso acceder a nuevos mercados fuera de Uruguay.

En esa línea, el ministerio puso en marcha programas destinados al desarrollo territorial, cooperativas y artesanos, además de incorporar criterios territoriales, de género y de edad en distintos instrumentos de apoyo.

Ciencia y tecnología, pero con un «para qué»

Cardona también cuestionó la idea de que todavía inversión e innovación o tecnología genere automáticamente desarrollo.

A su entender, es necesario discutir quiénes se benefician con esos avances y qué problemas se busca resolver.

«Si yo no la pienso con un para qué y para quién, puedo estar reproduciendo o haciendo exponenciales las desigualdades que ya están en el territorio», sostuvo.

Para la ministra, ciencia, tecnología e innovación deben estar conectadas con las necesidades productivas y sociales del país.

En ese marco ubicó también la necesidad de coordinar la formación terciaria y técnica con las transformaciones que experimentará el mercado laboral durante los próximos 15 o 20 años.

Una estrategia energética coordinada

Cardona planteó que no existe política industrial posible sin una estrategia energética asociada.

El gobierno creó un Comité Energético de Planificación en Energía, que reúne periódicamente a las autoridades de UTE, ANCAP y la Dirección Nacional de Energía.

El objetivo, explicó, es evitar que cada organismos construya su planificación de forma aislada y avanzar hacia una visión conjunta sobre generación eléctrica, movilidad, combustibles y transición energética.

Uno de los grandes desafíos será definir el futuro de ANCAP ante el crecimiento de la electrificación.

«Si la movildiad eléctrica sigue creciendo, cuál es el futuro de ANCAP con su estrategia, con sus fortalezas, con su infraestructura», planteó.

Cardona mencionó entre los asuntos en discusión la reducción de costos de refinación, el oleoductos, los biocombustibles y el aprovechamiento de la infraestructura existente.

Inversión pública para empujar el desarrollo

La ministra reivindicó además el del Estado en las inversiones estratégicas y sostuvo que buena parte de las grandes transformaciones tecnológicas comenzaron con inversión pública.

«Si queremos ser disruptivos, hay que asumir riesgos. Y en todo el mundo los riesgos los asumió siempre el Estado», afirmó.

Cardona puso como ejemplo la transformación de la matriz eléctrica uruguaya, donde la decisión pública inicial fue posteriormente acompañada por inversiones privadas.

Para la ministra, ese modelo permite combinar soberanía, inversión y participación privada sin abandonar la capacidad del Estado de definir el rumbo.

Energía renovable y participación de la ciudadanía

Cardona adelantó además que UTE continuará ampliando la generación renovable y destacó la construcción de cuatro neuvas plantas fotovoltaicas distribuidas territorialmente.

La decisión de instalar cuatro plantas y no concentrar toda la inversión en una sola ubicación, explicó, apunta a generar empleo, conocimiento y demanda educativa en distintos departamentos.

También anunció que el gobierno proyecta volver a utilizar un mecanismo de inversión ciudadana similar al empleado anteriormente para financiar parques eólicos.

La idea que es que las personas puedan invertir sus ahorros en proyectos públicos de generación renovable y recibir posteriormente dividendos.

«Estamos movinedo la plara de la gente para el Uruguay, para inversiones públicas», afirmó.

Para Cardona, ese mecanismo no solo permite financiar infraestructura, sino que también genera una vinculación directa entre la ciudadanía y las inversiones estratégicas del país.

Desarrollo con soberanía

Cardona sostuvo que la política industrial debe partir de una definición política sobre qué tipo de desarrollo quiere construir Uruguay.

«En cada cuestión que nosotros analicemos tenemos que ver qué base de soberanía estamos generando para Uruguay», afirmó.

Para la ministra, esa orientación implica agregar valor a la producción, fortalecer las capacidades nacionales y evitar que conceptos como competitividad, innovación o industria verde se conviertan en solamente consignas sin impacto sobre las desigualdades existenes.

La política industrial, planteó, debe pensarse con un horizonte que vaya más allá de este quinquenio y permita definir dónde quiere estar Uruguay dentro de cinco, diez o veinte años.

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