La victoria de Lula y el PT fortalece una América Latina más soberana e integrada

26 de octubre de 2026

Julieta Sierra y Sebastián Sabini celebraron la victoria de Lula en Brasil y destacaron su importancia para toda América Latina. Para los legisladores, el resultado fortalece una mirada soberana de la región, pone un freno al avance de las derechas alineadas con Donald Trump y abre mejores condiciones para profundizar la integración entre Uruguay y Brasil.

La victoria de Luiz Inácio Lula Da Silva en Brasil fue recibida con alegría por dirigentes del MPP, que leyeron el resultado mucho más allá de una elección nacional.

Para Julieta Sierra y Sebastián Sabini, lo que ocurrió en Brasil importa también para Uruguay y para una América Latina que en los últimos años vio crecer gobiernos y candidaturas dispuestas a alinearse de manera casi automática con Estados Unidos y con la agenda de Donald Trump.

Sierra planteó que en Brasil también estaba en juego qué lugar quiere ocupar América Latina en un mundo cada vez más marcado por la disputa entre grandes potencias. «Estamos en un mundo donde está rigiendo la ley del más fuerte», sostuvo en Radio Monte Carlo. En ese escenario, afirmó, la elección brasileña terminó expresando una disputa «entre sumisión y soberanía».

No es una discusión menor para Uruguay, Brasil es el principal país de la región, uno de nuestros socios económicos centrales y un actor imprescindible para cualquier estrategia de integración latinoamericana con capacidad real de negociar frente a Estados Unidos, China o Europa.

Una señal en una región que venía girando a la derecha

Sierra ubicó la victoria de Lula dentro de un mapa político regional que había empezado a cambiar. «Los diferentes países latinoamericanos vienen dando un giro muy brusco por candidatos y después presidentes que dicen amén a todo lo que marca Trump», señaló.

Por eso, para la diputada, el resultado brasileño significa también que ese movimiento no es inevitable, «da cuenta de que todo lo que parece estar escrito no necesariamente es así», afirmó.

La victoria de Lula aparece entonces como una señal política en una región donde distintas derechas intentaron instalar que el único camino posible era el alineamiento con Washington, el debilitamiento de los espacios regionales y una política económica y exterior pensada desde afuera.

Brasil eligió otra cosa, y lo hizo con un dirigente que Sierra definió como «el principal líder latinoamericano que tenemos en este momento».

Democracia frente a una derecha que empuja los límites

La diputada también puso el resultado en términos democráticos. Para Sierra, el problema de las nuevas derechas no se reduce a si llegan o no al gobierno mediante elecciones. El deterioro democrático también aparece cuando se naturaliza la represión, se cuestionan las instituciones, aumenta la desigualdad o se corre cada vez más el límite de lo que una sociedad acepta como normal.

En ese punto recordó elementos de la campaña bolsonarista, como la reivindicación de las armas y la promesa de liberar a Jair Bolsonaro, condenado por intentar quebrar el orden democrático.

Por eso consideró que la victoria de Lula no puede leerse únicamente como un triunfo electoral únicamente de la izquierda brasileña, «es un triunfo democrático, un gran triunfo democrático», sostuvo.

La definición tiene peso porque Brasil viene de años en los que el bolsonarismo no solamente disputó el gobierno, sino también las propias reglas de la democracia. Que Lula vuelva a imponerse significa que una mayoría brasileña volvió a cerrar el paso a ese proyecto.

Sabini: Brasil importa directamente para Uruguay

Sebastián Sabini llevó la discusión hacia la dimensión de la relación concreta entre Brasil y Uruguay, «hermosa mañana», respondió al ser consultado sobre el resultado.

El senador recordó que la relación entre ambos países no es únicamente comercial, es histórica, política, cultural y estratégica. Y por eso, señaló, para un gobierno uruguayo nunca puede ser indiferente quién gobierna Brasil, la diferencia está en qué proyecto regional impulsa cada adminsitración.

Con Lula, Brasil ha defendido una política de fortalecimiento del Mercosur y de integración con sus vecinos, para Uruguay, esa orientación tiene consecuencias directas en comercio, conectividad, infraestructura y capacidad de negociación internacional.

Sabini destacó que muchos de los avances conseguidos en esos terrenos fueron posibles precisamente porque existió del otro lado un gobierno dispuesto a pensar en clave regional, «creemos que no nos equivocamos cuando alemntamos al gobierno de Lula a ser electo», afirmó.

Integrarse para tener más fuerza

Detrás de las declaraciones de Sierra y Sabini aparece una discusión que la izquierda latinoamericana viene dando desde hace décadas. Países como Uruguay tienen muy poca capacidad de incidir solos frente a las grandes potencias económicas y políticas del mundo.

La integración regional no es solamente una cuestión de afinidad entre gobiernos, también es una herramienta para negociar con más fuerza, defender intereses propios y evitar que América Latina quede reducida otra vez al papel de proveedor de materias primas y territorio subordinado a decisiones tomadas fuera de la región.

Por eso la orientación del gobierno brasileño pesa tanto, un Brasil que apuesta a fortalecer el Mercosur, que sostiene vínculos con sus vecinos y que busca una política exterior con mayor autonomía genera un escenario muy distinto para Uruguay que un Brasil encerrado en una lógica nacionalista y alineado automáticamente con Washington.

Ahí se encuentran las lecturas de Sierra y Sabini. Para Sierra, la victoria de Lula fortalece la soberanía y la democracia en una región sometida a fuertes presiones externas. Para Sabini, esa misma victoria permite sostener y profundizar una relación con Brasil que Uruguay necesita para crecer, comerciar e integrarse.

El PT volvió a demostrar capacidad para construir mayoría

La victoria de Lula es también una nueva victoria del Partido de los Trabajadores, una fuerza que, después de más de cuatro décadas de historia, sigue sinedo capaz de disputar el gobierno del país más grande de América Latina.

El dato tiene todavía más peso porque Lula había quedado detrás de Flavio Bolsonaro en la primera vuelta y logró revertir el resultado en el balotaje, movilizando millones de votos adicionales hasta alcanzar más de 64 millones.

La remontada histórica mostró que el PT conserva organización, presencia territorial y capacidad de articular una mayoría social y electoral incluso en un Brasil profundamente polarizado y con un Congreso corrido hacia la derecha.

Una alegría que cruza la frontera

La celebración del resultado brasileño es la valoración de un brasil que vuelve a elegir un proyecto comprometido con la democracia, con la integración latinoamericana y con una política exterior que no acepta de antemano el lugar de subordinación que otros pretenden asignarle a la región.

Por eso Sierra habla de soberanía, por eso Sabini habla de integración. Y por eso, desde Uruguay, la victoria de Lula se celebra como propia.

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