El ex Presidente de la República José ´Pepe´ Mujica cerró este sábado 6 de abril la parte oratoria del acto de inicio de campaña electoral del Espacio 609 hacia las elecciones internas del 30 de junio, evento en que el Movimiento de Participación Popular (MPP) celebró sus primeros 30 años.

Mujica abrió su sentida intervención recordando que “hace 30 años y pico, en una casona vieja de la calle Uruguay, nos juntábamos unos cuantos, no los voy a nombrar” porque “la mayoría se fueron de este mundo”, un conjunto de compañeros que “teníamos una herencia” común constituida por muchas cosas que unen para siempre como “años de cárcel”.

Pero también por otras vivencias anteriores a la prolongada y encarnizada prisión, “una cosa que se llamó ´La Tendencia´ (…) y otra cosa que se llamó ´La Corriente´”, una siembra realizada por varias generaciones desde el comienzo del siglo 20 y que produjo como cosecha a fines de los años 80 “una cosa plural e independiente”.

“De ese andar y discurrir terminó saliendo lo que se llamó MPP”, construcción histórica de miles que “ha sido un proceso” porque los celebrados este sábado 6 “son 30 años que tienen otros 30 por lo menos atrás”, un tiempo y un hacer integrado por “los sueños” como también por “la carne en la parrilla” y sus consecuencias como prenda del compromiso.

Después “vinieron años de fragua (…) la fragua de la historia” con sus vaivenes y cambios, porque “la única Ley permanente arriba de la Historia es el cambio”, pero “el cambio no fosilizado” porque a esta construcción histórica no le interesa “cualquier cosa”. Después evocó qué pasaba en el mundo tres décadas atrás:
“Se derrumbaban muros y no sabíamos que pronto vendrían otros muros (…) un conjunto de teorías (…) se hacían trizas (…) teorías que lo explicaban todo aparentemente sucumbieron bajo la burocracia casi transformada en clase” en los países del entonces llamado ´socialismo real´. “Tuvimos que comprender la profundidad de los cambios sociales, que las relaciones de producción y las relaciones sociales (…) no cambian por imposiciones de una burocracia política” sino que todo eso “tiene que ir madurando a golpes” y también “fracasos (…) en las entrañas de los pueblos”, reflexionó el veterano líder frenteamplista.

“Muchos salieron a tambor batiente” proclamando que “era el ´fin de la Historia´ (…) pobres de ellos, porque hay utopías de izquierda y de derecha”, y entonces, “mientras la economía crecía, lo que más crecía en el mundo era la desigualdad”, que es “el drama (…) de nuestra época”.

“Hubo que reelaborar el pensamiento” y con él “un tranco del camino en el que nos equivocamos”, pero más importante es que “no nos equivocamos en el rumbo, que no es lo mismo”, ya que se trata, desde “la Revolución Francesa”, de mantener en pie la lucha por “la igualdad bajo los techos en los cuales vivimos”.

Y en ese transcurso desde principios de los años 90 “tuvimos que entrar a revalorizar la democracia con todos sus defectos” y “sus injusticias”, asumiendo que la democracia “es una necesidad imperiosa de los débiles” porque habilita “las condiciones para luchar” por la construcción de “seres (…) que construyan su destino”. “Como decía Rosa Luxemburgo, es una herramienta fundamental a cuidar, sobre todo para los de abajo”, destacó.

En ese camino “hubo que juntar” fuerzas en el campo de quienes luchan social y políticamente por la justicia y la igualdad para generar “desarrollo” y con ello poder “repartir riqueza”. Ir edificando una “alianza” con “los trabajadores” y “los excluidos”.

Fue necesario “abrir un Espacio” de participación y construcción política, “porque si no hay amplitud, si empezamos a mirar con la lupa, si nos miramos el ombligo, nadie sirve. Porque los seres humanos estamos cargados de yo” y de ahí la necesidad de “grandes” formaciones “populares”, dado que “no son los caciques los que cambian la Historia, son los indios”, apuntó el máximo referente del MPP.

“No fue el fin de la historia, para nosotros fue un comienzo” y esto porque “triunfar es volver a empezar cada vez que uno cae (…) el triunfo es vivir con causa (…) darle un contenido al milagro de vivir”, resumió al respecto.
Después Mujica describió algunos de los desafíos del presente en el que debe actuar y avanzar esa construcción histórica de amplitud y participación. “Tenemos gruesas limitaciones en nuestro tiempo (…) nuestras sociedades están sumidas en una cultura funcional a esta etapa del desarrollo de la civilización y sobre todo de esta época (…) el mundo del marketing, la propaganda sistemática (…) esa cultura subliminal que no se razona” sino que “se siente y conduce nuestra conducta diaria” y simplemente “procura que seamos feroces consumidores” impelidos a “gastar una parte esencial de nuestra vida” en consumir, empujados a “confundir ser con tener”, si bien “esto es fácil de criticar pero no de conquistar” para cambiarlo por otros paradigmas.

“Pero hacer política es luchar” por los derechos de “las mayorías (…) y no podemos aislarnos porque la finalidad es la mejora del pueblo (…) de nuestra gente”. “Por supuesto que hay que luchar por el desarrollo económico (…) por multiplicar los panes (…) pero no (hay que) olvidarse de la felicidad humana”, por eso “quiero el progreso material pero antes que nada quiero el amor a la vida (…) el crecimiento económico no tiene que ser una finalidad, tiene que ser un medio” para poder “cultivar lo único valedero”, que son “los afectos”, porque “al fin y al cabo qué mierda nos llevamos” al morir y ser despedidos “en un cajón”, razonó.

“La política es una función sagrada porque es una necesidad antropológica (…) porque somos unos monos gregarios” creados por la Naturaleza para “vivir en grupo”. “Esa herencia de civilización es el capital mayor que recibimos cuando nacemos”, pero esto también implica que siempre “hay conflicto (…) porque la Naturaleza” nos crea “semejantes” y no idénticos. “Siempre hay conflicto” y “el papel de la política es lidiar con esas contradicciones” para garantizar la existencia colectiva. “Si rompemos el equipo, somos nada”, reflexionó.

“No puedo separar filosofía de política, porque han reducido la política a la econometría” y “han dejado” el valor de la vida reducido “a una cifra”. A partir de esa caracterización, el ex mandatario pidió “que el país se dé cuenta del valor que tiene la construcción de los bienes públicos (…) esas cosas que significaron las luchas de muchos otros”, como quienes “lucharon por el boleto estudiantil” y en esa lucha “dejaron vidas”, del mismo modo que quienes lucharon por “ocho horas” de trabajo diario.

“Hubo gente en la historia que dejó el cuero en la vida (…) eso se llama avance de la civilización humana” puesto que “el progreso humano no cayó del cielo” sino que “es consecuencia de gente que ha luchado”, un camino nunca lineal porque “no hay triunfos” permanentes como “no hay derrotas definitivas”. “Hay un andar y andar”, sintetizó.

“Sé que estamos en (…) lucha electoral, pero tenemos que estar conscientes de los bienes públicos” como legado de “la sumatoria de lo que hicieron nuestros abuelos y bisabuelos”, porque “el país no empezó con nosotros y no termina con nosotros”. “Siempre hubo gente que se preocupó como Berro” por la dignidad y la vida “del trabajador rural”, ejemplificó. “Es a partir de conservar eso que tenemos que avanzar y progresar y no tirarlo por la borda” como se está haciendo en Argentina con el subsiguiente drama de dolor y sufrimiento de millones. “El pueblo argentino no es un pueblo hermano” sino que fue “nacido en la misma placenta” que el uruguayo, “es un pedazo nuestro”, recordó.

Entonces, el Uruguay y su construcción de bienes públicos “seguro que tiene defectos, pero no me hagas tirar las joyas de la abuela”, y “esto es lo que está en juego en este proceso electoral”, puntualizó.