«Nunca el Estado puede convertirse en verdugo»: homenaje del Parlamento a Michelini y Guitérrez Ruiz a 50 años de sus asesinatos

21 de mayo de 2026

La Asamblea General homenajeó este martes a los exlegisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, al cumplirse 50 años de sus asesinatos en Buenos Aires en el marco del terrorismo de Estado y la coordinación represiva del Plan Cóndor.

Durante la sesión también fueron recordados Rosario Barrerdo, William Withelae y el médico desaparecido Manuel Liberoff.

El senador Nicolás Viera recordó además el secuestro de los hijos de Rosario Barredo durante el operativo represivo en Buenos Aires y señaló que «la crueldad y el castigo también se empleaba para niños de pocos años e incluso meses».

«Lo que los asesinó y persiguió no fue un exceso, ni una deriva inevitable, ni un enfrentamiento entre equivalentes, fue terrorismo de Estado, rigurosamente coordinado en el marco de la Operación Cóndor, utilizando recursos públicos, inteligencia estatal y estructuras institucionales que borraron las fronteras para eliminar opositores políticos», afirmó.

Viera sostuvo que el Estado «no es un actor más en un conflicto», sino «el garante constitucional que traiciona su mandato y se vuelve criminal» cuando utiliza su poder para secuestrar, torturar, desaparecer y asesinar.

«Por eso no puede apelarse a la llamada teoría de los dos demonios para justificar cómo un Estado desvirtúa todo su poder para violar sistemáticamente los derechos humanos de su propia gente», expresó.

El senador afirmó además que para mayo de 1976 «todos los argumentos usados por el régimen dictatorial referidos a la seguridad interna o la pacificación se habían desmoronado hacía mucho tiempo» y que el término «subversión» pasó a utlilizarse contra cualquier forma de disidencia política y social.

«Bajo el rótulo de subversivo se persiguió y aplastó a organizaciones religiosas, estudiantiles, sindicales y, en suma, a cualquier tipo de colectivo humano contrario al régimen dictatorial», señaló.

También sostuvo que el terrorismo de Estado «tuvo un profundo y necesario sustento social y político» para imponer «un modelo económico» y «valores sociales profundamente conservadores».

En otro tramo de su intervención advirtió sobre los riesgos del negacionismo y de la violencia política. «Las amenazas se materializan en el presente cuando se consolida el negacionismo o se ensaya la justificación de los crímenes de lesa humanidad», dijo.

«Cuando transformamos al adversario en un enemigo que se debe combatir, destruir y despojar de su dignidad, estamos abandonando el mismo terreno de intolerancia sobre el que se edificó aquel horror», agregó.

Viera también cuestionó la persistencia de la impunidad y los pactos de silencio. «Mientras se siga ocultando deliberadamente el destino de nuestros ciudadanos desaparecidos y se sostengan los pactos de silencio dentro de las cárceles con complicidades políticas, militares y civiles, el crimen continuará perpretrándose en el presente», afirmó.

Sobre el cierre sostuvo que «nunca el Estado puede convertirse en verdugo» y que «cuando se diluye la responsabilidad del poder, la impunidad se institucionaliza y la democracia empieza a vaciarse primero y a desmoronarse después».

«Creyeron que matando mataban y les estaban dando vida eterna», concluyó.

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