95.000 personas salieron de la pobreza: una prioridad que se traduce en resultados

12 de octubre de 2026

Foto: Presidencia

La pobreza bajó de 17,7% a 14,8% y 95.000 uruguayos dejaron de estar debajo de la línea de pobreza. Para Alejandro Sánchez, los datos empiezan a mostrar el resultado de una definición política del Gobierno del Frente Amplio: recuperar salarios e ingresos, crear empleo y priorizar a quienes más lo necesitan.

El Gobierno del Frente Amplio asumió con una definición clara: el crecimiento de la economía tenía que volver a sentirse en la vida de la gente y, especialmente, en los hogares que venían más golpeados.

Los primeros datos empiezan a mostrar resultados en esa dirección.

Durante el primer semestre de 2026, la pobreza bajó de 17,7% a 14,8% y unas 95.000 personas dejaron de estar por debajo de la línea de pobreza.

Para el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, no se trata de un dato aislado ni de una casualidad, sino de una señal de que las prioridades que fijó el actual gobierno comienzan a expresarse en la realidad.

“El rumbo que estableció el Gobierno desde su presupuesto nacional, que fue priorizar a los sectores más sumergidos, impactando con un conjunto de medidas de política económica y de apoyo a las familias, está empezando a dar resultados”, afirmó.

Cuando la prioridad son los que menos tienen, los resultados aparecen

La caída de la pobreza tiene detrás una definición política: decidir hacia dónde van los recursos públicos y qué sectores deben ser los primeros en beneficiarse cuando la economía mejora.

El Gobierno del Frente Amplio puso el foco desde el comienzo en recuperar los ingresos de trabajadores, jubilados y familias con menores recursos.

Sánchez destacó que 95.000 compatriotas hayan superado la línea de pobreza, pero ubicó el dato dentro de una tarea que recién empieza.

“Eso nos alegra, pero por sobre todas las cosas nos compromete a seguir trabajando”, sostuvo.

La orientación es que el crecimiento no quede solamente en las grandes cifras económicas: tiene que convertirse en trabajo, salario, poder de compra y mejores condiciones de vida.

La pobreza bajó antes de que llegaran las nuevas transferencias

Uno de los elementos más importantes para entender el resultado es que las nuevas transferencias aprobadas por el gobierno todavía no habían comenzado a funcionar cuando se midió la pobreza del primer semestre.

La prestación para las familias con niños, niñas y adolescentes aprobada en la Rendición de Cuentas comenzará a regir el próximo 1.º de enero.

Por lo tanto, la reducción registrada hasta ahora no puede adjudicarse a esa nueva política.

“Esta baja de la pobreza se debe a un incremento del ingreso de las familias, tanto sea por la vía del salario o por la vía de la creación de empleo”, explicó Sánchez.

Es decir, antes de que entren plenamente en vigencia las nuevas herramientas destinadas a la infancia, el empleo y la recuperación de los ingresos ya comenzaron a mover el indicador.

Más trabajo y salarios que recuperan poder de compra

El trabajo vuelve a aparecer como una de las principales políticas sociales.

El crecimiento del empleo, la negociación colectiva y la decisión de concentrar mayores aumentos en los salarios más sumergidos permitieron mejorar los ingresos de miles de hogares.

A eso se suma una inflación baja, que hace que el crecimiento de los salarios se traduzca efectivamente en mayor capacidad de compra.

“Al ser una inflación baja y los salarios y los ingresos de las familias crecen más, el poder de compra de las familias es mayor y por tanto van saliendo de la línea monetaria de la pobreza”, señaló Sánchez.

El Gobierno también destacó lo ocurrido con el empleo femenino.

Una parte importante de los hogares donde se concentra la pobreza infantil tiene jefatura femenina. Por eso, el crecimiento del empleo y de los ingresos de las mujeres tiene un efecto directo sobre las condiciones de vida de esos hogares.

Recuperar lo perdido también para jubilados y pensionistas

La política de ingresos no termina en los trabajadores activos.

Sánchez destacó también las decisiones tomadas sobre jubilaciones y pensiones más bajas.

El gobierno cambió el criterio aplicado durante el período anterior a determinados incrementos para las jubilaciones mínimas y resolvió que esos aumentos no fueran posteriormente descontados.

La decisión tiene una lógica política concreta: que los recursos que llegan a quienes tienen menores jubilaciones signifiquen una mejora permanente en sus ingresos.

“Los ingresos de los hogares básicamente se componen de su trabajo y de sus jubilaciones. Y ese es el impacto que ha tenido este dato”, explicó Sánchez.

La pobreza infantil bajó de 32,4% a 24,9%

Si había una prioridad que el Frente Amplio había marcado antes incluso de asumir el gobierno era la pobreza infantil.

El resultado del primer semestre muestra una caída especialmente importante entre los menores de seis años: pasó de 32,4% a 24,9%.

No alcanza. Sigue siendo un nivel que obliga a redoblar esfuerzos. Pero muestra que una de las principales prioridades políticas del gobierno comienza a moverse en la dirección planteada.

“Son datos auspiciosos que confirman un rumbo de trabajo”, señaló Sánchez.

Y hay todavía políticas que recién comenzarán a desplegarse en los próximos meses.

La nueva prestación para las infancias se hará efectiva desde enero y se sumará a una estrategia que busca actuar sobre los ingresos, pero también sobre las condiciones materiales en las que crecen niños y niñas.

No esperar el derrame, hacer que el crecimiento llegue

La discusión de fondo es qué hace un gobierno cuando la economía crece. La orientación del Frente Amplio no es esperar que ese crecimiento, en algún momento, termine llegando por sí solo a quienes menos tienen. Es intervenir.

Con negociación colectiva para recuperar salarios, con inversión pública que genere empleo, con mejores jubilaciones, con políticas de infancia, con apoyo a las familias y con recursos puestos allí donde existen mayores desigualdades.

Sánchez resumió esa definición al señalar que el objetivo es que «la economía y las políticas públicas estén al servicio de quienes lo necesitan» y que el desarrollo del país «se reparta equitativamente».

Eso es parte del rumbo político que expresa el dato de pobreza: crecer, pero crecer distribuyendo.

También duplicar la inversión donde la pobreza no se mide en pesos

El gobierno sabe que mejorar los ingresos es indispensable, pero no es suficiente.

La pobreza también se expresa en una vivienda precaria, en un barrio que no tiene servicios, en dificultades para estudiar, acceder a la cultura o desarrollar un proyecto de vida.

Por eso, el Presupuesto duplicó los recursos previstos para intervenir en asentamientos, de US$ 350 millones en el quinquenio anterior a US$ 700 millones para este período.

«La pobrea multidimensional implica otras cosas», recordó Sánchez.

La política contra la pobreza no puede depender de una única medida. Es salario, empleo, jubilaciones y transferencias, pero también vivienda, educación, infraestructura y presencia del Estado en los territorios.

Un resultado para reafirmar el rumbo, no para conformarse

95.000 personas menos bajo la línea de la pobreza son 95.000 razones para sostener y profundizar un rumbo, no para considerar terminada la tarea.

El Frente Amplio volvió al gobierno planteando que había que poner primero a quienes más lo necesitaban, los primeros resultados empiezan a mostrar qué significa esa decisión cuando se traduce en políticas públicas.

La pobreza bajó, la pobreza infantil también y mejoraron los ingresos. Todavía falta mucho. Pero el camino elegido empieza a mostrar como resultado que el crecimiento del país vuelve a convertirse en mejores condiciones de vida para la gente.

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