
El senador del Frente Amplio analizó el escenario internacional, advirtió sobre el avance de las derechas reaccionarias y sostuvo que la izquierda debe volver a conectar con los problemas concretos de la gente. También defendió el rol de Uruguay como país con capacidad de diálogo, mirada latinoamericana y vocación integradora.
En entrevista en Canal Desembarco, Caggiani sostuvo que el mundo atraviesa un momento de fuerte inestabilidad, marcado por conflictos bélicos, crisis del multilateralismo, tensiones entre potencias, proteccionismo y nuevas formas de intervención sobre América Latina.
«Más que un desorden, un caos», afirmó.
El legislador señaló que se trata de un escenario complejo para América del Sur, atravesado por la disputa entre Estados Unidos y China, el debilitamiento de espacios regionales y la dificultad de construir una voz latinoamericana común.
«Hay un proceso de desintegración bastante marcado», sostuvo.
Una región tensionada
Caggiani advirtió que América Latina vive un tiempo de fuerte presión externa, especialmente desde Estados Unidos, y mencionó señales de intervencionismo en distintos países de la región.
“Además de la tensión geopolítica que existe entre Estados Unidos y China, eso también termina, por lo menos, tenseando parte de las agendas regionales”, señaló.
En ese marco, destacó que Uruguay ejerce la presidencia de la CELAC y busca contribuir a recomponer algunos espacios de coordinación regional.
“Hoy el Uruguay tiene la presidencia y estamos intentando que eso se empiece a reconfigurar”, afirmó.
El senador sostuvo que, aunque existen dificultades, el país debe sostener una mirada latinoamericana, independiente y autónoma.
“Uruguay se encuentra también cuestionado en su mirada más latinoamericana, independiente, autónoma”, dijo.
Una política exterior con más autonomía
Caggiani defendió que el actual gobierno haya tomado distancia de la línea internacional del período anterior y haya buscado recuperar una tradición de política exterior más latinoamericana.
“Ha intentado tener una posición diferente a la del gobierno anterior, bastante distante”, afirmó.
El senador señaló que esa orientación se expresa, entre otros temas, en la posición frente a Medio Oriente y en la decisión de no seguir automáticamente los alineamientos de Estados Unidos e Israel.
“No hacer seguidismo, sobre todo de la administración estadounidense israelí”, sostuvo.
Para Caggiani, el desafío de Uruguay es defender el derecho internacional, los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, en un contexto en el que esas referencias están siendo debilitadas.
“Respetar el derecho internacional, respetar los derechos humanos, el derecho internacional humanitario, esas son cosas que de a poco se vienen como recuperando”, afirmó.
Derechas en conflicto desde el primer día
El legislador también analizó el comportamiento de la oposición uruguaya desde el triunfo electoral del Frente Amplio.
Caggiani sostuvo que una parte de la derecha no asumió el resultado de las elecciones y se colocó en una lógica de confrontación desde antes de la asunción del nuevo gobierno.
“Se declaró en conflicto el 24 de noviembre, cuando ganamos segunda vuelta”, afirmó.
Según señaló, esa oposición cuestionó las decisiones del futuro gobierno incluso antes de que comenzara formalmente su gestión.
“No asumió que perdió las elecciones”, sostuvo.
Para el senador, esa actitud se expresa también en materia internacional, cuando se acusa al gobierno de carecer de autonomía o de estar alineado a Brasil.
La disputa cultural de las derechas
Caggiani sostuvo que las derechas actuales no disputan únicamente gobiernos o programas económicos, sino también sentidos comunes, lenguajes, banderas y formas de conexión con lo popular.
“La ultraderecha viene a disputar los sentidos”, afirmó.
El senador señaló que sectores reaccionarios logran apropiarse de conceptos que históricamente fueron asociados a la izquierda y resignificarlos.
“Cosas que de repente eran banderas de la izquierda los tipos los toman y los resignifican”, sostuvo.
En ese contexto, advirtió que las izquierdas tienen una dificultad para disputar en los nuevos lenguajes y plataformas.
“La derecha seguro que leyó a Gramsci capaz un poco antes que el resto de las izquierdas”, afirmó.
Redes, juventud y sentido común
Caggiani planteó que las redes sociales son un territorio de disputa política y cultural que la izquierda no puede abandonar.
“Capaz, tenemos que empezar a disputar también el sentido adentro de las redes”, sostuvo.
El senador señaló que las generaciones más jóvenes están atravesadas por discursos más conservadores, incluso sin una definición partidaria explícita.
“Papá, nuestros compañeros son todos de derecha en el liceo”, relató, a partir de una conversación con sus hijas.
Según Caggiani, esa afirmación no refiere necesariamente al voto, sino a una serie de concepciones conservadoras instaladas en el sentido común juvenil.
“Hoy nos convertimos en el status quo”, reflexionó.
Carpetazos, rumores y operación política
El senador también se refirió a las nuevas formas de desestabilización política mediante rumores, denuncias falsas, campañas en redes y operaciones mediáticas.
“Llegó para quedarse”, afirmó.
Caggiani recordó que durante la campaña electoral se inventó una denuncia contra Yamandú Orsi y mencionó otros casos vinculados a dirigentes frenteamplistas.
“Es una forma de hacer política de los carpetazos”, sostuvo.
Para el legislador, estas prácticas buscan instalar climas de desconfianza y escenarios de crisis, incluso cuando no existen condiciones objetivas para ello.
“Hay una construcción simbólica y en algunos casos adrede sobre determinados escenarios”, señaló.
Volver a hablar de los problemas reales
Caggiani sostuvo que uno de los principales desafíos del Frente Amplio es no quedar atrapado en discusiones que la derecha impone y que alejan a la política de los problemas cotidianos.
“A veces la derecha te lleva a hablar sobre los problemas de la política, y nosotros terminamos hablando de esos temas”, afirmó.
El senador señaló que la gente común enfrenta problemas concretos, especialmente vinculados a la seguridad en el área metropolitana y al trabajo en el interior del país.
“En el área metropolitana, la seguridad. En el interior, el trabajo”, resumió.
Para Caggiani, el gobierno debe mostrar que sus acciones están orientadas a impactar positivamente en esos dos asuntos centrales.
“Cómo nosotros podemos transmitir que las cosas que estamos haciendo tienen que ver con generar un impacto positivo en eso”, planteó.
La izquierda y el mundo del trabajo
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la necesidad de repensar el vínculo de la izquierda con el trabajo en sus nuevas formas.
Caggiani sostuvo que el trabajo dejó de ocupar, para muchos jóvenes, el lugar estructurador que tuvo en otras generaciones, porque aparece cada vez más asociado a la precarización.
“El laburo primero como estructurador de la vida social, el laburo de calidad”, señaló.
El senador mencionó especialmente a trabajadores de plataformas y repartidores, a quienes comparó con nuevas formas de precarización laboral.
“Los nuevos cañeros son los de delivery”, afirmó.
Según dijo, se trata de trabajadores que muchas veces no se reconocen como tales, sino como autónomos o pequeñas empresas, lo que dificulta la organización colectiva.
“No se reconocen como trabajadores autónomos, no se reconocen como pequeñas empresas”, sostuvo.
Dialogar también con los márgenes
Caggiani planteó que la izquierda no puede limitarse a dialogar con el mundo del trabajo formal. Debe, además, reconstruir vínculos con sectores precarizados, pequeños transportistas, trabajadores endeudados y personas que sienten al Estado más como obstáculo que como aliado.
“La izquierda en Uruguay siempre tuvo la capacidad de debatir con los trabajadores más formales pero también trabajar con los márgenes de la sociedad”, afirmó.
El legislador sostuvo que, si la izquierda no conecta con esos sectores, lo hará la derecha.
“Si no conectamos con eso, conecta a la derecha”, advirtió.
Para Caggiani, ese diálogo implica explicar que el Estado no es únicamente una fuente de obligaciones, sino también de derechos y protección.
“El Estado es un socio, no alguien que le está poniendo un coto para que se pueda desarrollar”, afirmó.
Migración, feminismo y retrocesos culturales
El senador advirtió que algunas ideas propias de la derecha clásica penetraron incluso en sectores de izquierda, especialmente en temas como migración, xenofobia y feminismo.
“El tema de la migración y la xenofobia se nos metió también adentro de la izquierda”, afirmó.
Caggiani sostuvo que existe xenofobia hacia migrantes pobres, mientras que no se problematiza del mismo modo la llegada de sectores de mayores ingresos.
“Nosotros tenemos xenofobia con los migrantes pobres”, señaló.
Según dijo, el movimiento sindical y la izquierda deberían ser el primer escudo de esos trabajadores migrantes, porque comparten condiciones de explotación con trabajadores uruguayos.
“Es un laburante pobre, tan explotado como el uruguayo, pero que nació en otro lugar”, afirmó.
Uruguay y el valor del diálogo
Consultado sobre el rol de Uruguay en el escenario regional, Caggiani sostuvo que la capacidad de diálogo del país es un valor político en sí mismo.
“Tener diálogo con todos hoy tiene un valor”, afirmó.
El senador señaló que Uruguay ocupa un lugar particular porque no es percibido como un país con pretensiones imperiales ni de imposición sobre otros.
“Uruguay está de moda porque el Uruguay tiene cosas que el mundo necesita”, sostuvo.
Caggiani explicó que la presidencia uruguaya de la CELAC fue acordada por consenso, precisamente porque el país mantiene canales de diálogo con gobiernos de distinto signo.
“Uruguay tiene diálogo con todo, con la izquierda y con la derecha”, afirmó.
Preservar la integración
Caggiani señaló que, en tiempos de fragmentación regional, una de las tareas principales es sostener los ámbitos de integración que aún existen y evitar que sean destruidos.
“Tenemos que lograr que eso no se termine”, sostuvo.
El senador recordó el debilitamiento de UNASUR y la dificultad de reconstruir una ingeniería sudamericana nueva.
“Cuando eso se rompe es complejo llegar a tener por lo menos algo parecido”, afirmó.
También planteó que la integración debe tener una dimensión social y no limitarse a cumbres de presidentes.
“Si la integración no tiene rostro de pueblo, de mujer, de campesino, de indígena, de estudiante”, señaló.
Para Caggiani, Uruguay debe contribuir a retomar actividades sociales del Mercosur y fortalecer una mirada integradora con participación popular.
Narcotráfico, defensa y límites
El senador también advirtió sobre el uso del concepto de narcoterrorismo como nuevo eje de intervención sobre América Latina.
“Hoy el caballito de batalla para el internacionalismo en América Latina es el narcoterrorismo”, afirmó.
Caggiani señaló que la lucha contra el narcotráfico exige coordinación regional, pero advirtió que no puede ser la puerta de entrada para agendas militares externas.
“Hay temas que son regionales, hay que coordinar, pero también hay definiciones que no se te pueden meter adentro”, sostuvo.
Para el legislador, una mirada progresista debe tener líneas rojas claras frente a modelos que confunden seguridad interna con defensa y habilitan respuestas militarizadas.
Una agenda de izquierda para el siglo XXI
En el tramo final de la entrevista, Caggiani planteó la necesidad de repensar una agenda de izquierda acorde a los desafíos actuales.
“Tenemos una agenda de la izquierda del siglo XX con instituciones del siglo XX con políticas del siglo XX”, afirmó.
El senador sostuvo que la derecha ya definió su estrategia: romper derechos, instituciones, sindicatos y protecciones sociales para favorecer el avance de intereses transnacionales.
“La derecha ya resolvió. Su visión es romper esto”, afirmó.
Frente a eso, planteó que la izquierda debe repensar los bienes públicos, la protección del ambiente, la mirada intergeneracional, el feminismo, el lugar de las juventudes y las nuevas formas de organización social.
“La izquierda tiene que repensar también”, sostuvo.
Un Frente Amplio para una nueva etapa
Caggiani sostuvo que Uruguay tiene una experiencia valiosa para aportar: una izquierda unitaria y diversa, capaz de perder el gobierno, mantenerse unida y volver a ganarlo.
“La izquierda uruguaya tiene una visión unitaria y diversa. Tiene nombre y apellido. Es el Frente Amplio”, afirmó.
El senador reconoció que existen tensiones, debates y diferencias internas, pero valoró la capacidad del Frente Amplio de sostener una herramienta común.
“Nosotros perdimos el gobierno pero lo recuperamos”, señaló.
Para Caggiani, el desafío ahora es entender que el nuevo gobierno debe abrir un ciclo progresista de reconstrucción y transformación.
“Necesitamos un ciclo progresista, que necesitamos un ciclo de transformación y que estamos en una etapa de reconstrucción de lo que se rompió”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la izquierda debe volver a hablar con los trabajadores, con los sectores precarizados, con las juventudes y con quienes quedaron en los márgenes, para construir una agenda capaz de disputar el presente y no únicamente defender el pasado.
El Ministerio de Vivienda, el Ministerio de Economía y Finanzas e INACOOP presentaron la medida incluida en la Rendición de […]
La diputada del Frente Amplio defendió el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, que prioriza infancia, seguridad, educación y situación […]
La diputada del Frente Amplio defendió el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, destacó el foco en infancia, seguridad, educación […]
El secretario de Presidencia señaló que el Poder Ejecutivo presentó una Rendición de Cuentas con recursos para primera infancia, resolvió […]
El secretario de Presidencia sostuvo en La Diaria Radio que la medida apunta a utilizar infraestructura disponible en el Estado […]
La diputada del Frente Amplio señaló que el mensaje del Poder Ejecutivo atiende necesidades centrales de la sociedad y suma […]