Fernanda Cardona: «En 2022 no hubo movilizaciones»

8 de junio de 2026

Mientras el precio internacional del petróleo volvió a tensionarse por el conflicto en Medio Oriente, el Poder Ejecutivo resolvió no trasladar toda la suba del gasoil. La referencia internacional marcaba un aumento del 22%, pero el gobierno aplicó 7% y dejó el precio $8,5 por debajo del Precio de Paridad de Importación (PPI).

El gobierno amortigua la suba del gasoil y asume el impacto de la crisis internacional

El mercado energético internacional volvió a quedar bajo fuerte presión a partir del 28 de febrero de 2026, con el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. La afectación de la circulación marítima en el Estrecho de Ormuz, una zona clave por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial, generó un salto inmediato en los precios internacionales.

En ese contexto, el Brent pasó de ubicarse en el entorno de los 70 dólares en febrero a rondar los 100 dólares en marzo, en la mayor variación mensual desde agosto de 1990. La Agencia Internacional de Energía calificó el episodio como «la mayor amenaza a la seguridad energética mundial de la historia», en un escenario de incertidumbre que también impactó sobre Uruguay.

Frente a esa situación, el Poder Ejecutivo resolvió no trasladar completamente el aumento internacional al precio del gasoil. Según la referencia del PPI, el gasoil debería haber subido 22%. Sin embargo, el gobierno aplicó un ajuste de 7%, fijando el precio del Gasoil 50S en $61,67 por litro, es decir, $8,85 por debajo de la referencia internacional, que se ubicaba en $70,61.

La decisión implica que el Estado asume parte del impacto para amortiguar el golpe sobre los consumidores, el transporte y la producción.

Una suba internacional similar a la de 2022

La comparación histórica permite observar que el salto del PPI en 2026 tiene una magnitud similar al registrado en 2022, durante la guerra entre Rusia y Ucrania. En aquel momento, el precio de referencia del gasoil rozó los $73. En 2026, el PPI volvió a ubicarse en niveles cercanos, en torno a los $71.

Sin embargo, existe una diferencia política evidente: mientras en 2022 no se convocaron movilizaciones de estas características, en 2026 Un Solo Uruguay resolvió llamar a una concentración contra el aumento de los combustibles.

“Cuando uno ve las gráficas, nosotros no llegamos a los niveles que aumentó el gasoil en el 2022 con la guerra de Ucrania-Rusia. No llegamos todavía. Y, sin embargo, no había habido este tipo de planteamiento en aquel momento”, señaló la ministra Fernanda Cardona. “Me llama la atención que no haya habido movilizaciones en ese momento, si hoy tengo a la vista los datos y no hemos llegado a esos niveles del 22”, afirmó.

La gráfica de evolución del Gasoil 50S entre 2021 y 2026 muestra con claridad los dos picos. En ambos casos, el precio internacional se disparó por factores geopolíticos externos. Pero en el escenario actual, el Poder Ejecutivo decidió fijar el precio de venta al público por debajo de la referencia, asumiendo una parte importante del costo.

Una crisis energética de mayor alcance

El gobierno también subrayó que el conflicto actual tiene características distintas a la guerra entre Rusia y Ucrania. Mientras aquel escenario tenía un carácter más bilateral, la crisis de Medio Oriente afecta una zona estratégica para el comercio mundial de petróleo y amenaza directamente la seguridad energética global.

“Esta guerra no es la misma que Rusia-Ucrania, es mucho más grande por lo que implicó”, se expresó. La afectación en el Estrecho de Ormuz y la pérdida de infraestructura energética generan un escenario más complejo, con consecuencias que exceden ampliamente a los países directamente involucrados.

En ese marco, Uruguay debe tomar decisiones cuidando el precio interno, pero también el suministro y la relación con los precios de la región. Desde el Poder Ejecutivo se ha señalado que el país no puede quedar descolgado de Brasil ni de Argentina, porque eso también puede generar distorsiones económicas y problemas de abastecimiento.

Diálogo, medidas y responsabilidad del Estado

La posición del gobierno combina tres elementos: monitoreo permanente, amortiguación del impacto y disposición al diálogo. Además de fijar un aumento menor al que indicaba el PPI, se han tomado medidas vinculadas al sector productivo para reducir los efectos de la crisis internacional.

Desde el oficialismo se remarca que siempre hay espacio para conversar y explicar las decisiones adoptadas. De hecho, está prevista una reunión con los sectores movilizados para intercambiar información y buscar entendimientos.

“Hubiera sido bueno haber conversado antes de la movilización, pero en Uruguay, por suerte, siempre damos lecciones a nivel general de lo que es el diálogo y el consenso en temas importantes”, sostuvo Cardona

La discusión, de fondo, no es solamente sobre el precio del gasoil. También es sobre cómo actúa el Estado ante una crisis internacional: si traslada automáticamente los costos a la población o si interviene para amortiguar el impacto. En este caso, el gobierno resolvió que el precio al público quedara por debajo de la referencia internacional, asumiendo una parte del costo para proteger a la ciudadanía y a la actividad productiva.

Mientras el PPI marcaba una suba de 22%, el Poder Ejecutivo aplicó 7%. Ese dato resume la decisión política: no desconocer la crisis internacional, pero tampoco dejar que todo el peso caiga sobre la gente.

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