Fernanda Cardona: Solaria traerá obra para empresas uruguayas y empleo técnico

16 de octubre de 2026

Foto: Presidencia

La ministra de Industria, Energía y Minería sostuvo que la inversión de US$ 5.700 millones es resultado de capacidades que el país construyó durante años en energía, telecomunicaciones y formación. Según Cardona, el proyecto abre espacio para trabajo calificado y para que empresas nacionales participen de la obra.

Para Fernanda Cardona, la inversión de Solaria no empezó con la firma de esta semana. Uruguay puede discutir hoy un parque tecnológico de esta escala, dijo la ministra, porque durante años fue acumulando capacidades que ahora se combinan, energía renovable, redes eléctricas, telecomunicaciones, formación y estabilidad institucional.

«Creo que es la consolidación de caminos que iniciamos hace mucho tiempo», afirmó en entrevista con Lado B, de TV Ciudad.

Cardona señaló dos procesos como los principales antecedentes del proyecto, por un lado la transformación de la matriz energética y el desarrollo de las telecomunicaciones, y a eso sumó la seguridad jurídica, la estabilidad democrática y la formación de trabajadores y profesionales. Con esa base, sostuvo, Uruguay está en condiciones de proponerse un objetivo nuevo: «plantarse como un hub regional» de actividades vinculadas a la economía digital.

Lo que no se compra con exoneraciones

La ministra insistió en que una inversión así no se atrae solo con benficios tributarios, hace falta energía disponible, redes capaces de soportar una demanda muy alta, conectividad internacional y gente formada para trabajar en el sector. Entre las condiciones que el país puede ofrecer mencionó UTE, Antel, la Universidad de la República, UTEC y UTU.

«Tenemos conocimiento a lo largo y ancho del país», dijo, y destacó que Uruguay cuenta con «una capacidad instalada demostrada con éxito» en energía y telecomunicaciones. El gobierno había puesto el mismo énfasis al anunciar oficialmente el proyecto, que contempla centros de datos por hasta 500 MW y generación solar propia.

De ahí se desprende una lectura que Cardona dejó planteada, en este caso, empresas públicas fuertes e inversión privada no van en direcciones opuestas. Buena parte de lo que hizo atractivo a Uruguay se construyó justamente desde UTE y Antel.

Más trabajo para UTE

Los centros de datos van a consumir bastante más electricidad de la que generará la planta solar de la propia Solaria, y eso obliga a seguir ampliando la generación y las redes, «UTE va a estar en la palestra», resumió la minsitra.

Cardona recordó que la empresa pública ya participa en otros proyectos de inversión y que su planificación no puede limitarse a la demanda actual, tiene que asegurar que haya energía cuando aparezcan nuevas actividades productivas, «el desafío que tiene UTE es estar a tiempo, oportunamente, y dejar Uruguay siempre pronto», dijo.

Algunas de esas inversiones ya están en marcha, UTE desarrolla proyectros solares propios y antes de fin de año está previsto lanzar una licitación por otros 100 MW de generación privada. Los grandes consumidores, en otras palabras, no solo usan la infraestructura que existe, también empujan a construir más.

Cuánto queda en empresas uruguayas

Uno de los puntos en los que Cardona puso más énfasis fue la parte de la inversión que puede quedar en el país. Según contó, en las conversaciones con Solaria se planteó que empresas nacionales participen en distintas etapas del proyecto. Uruguay tiene compañías con experiencia en generación renovable, obra eléctrica e ingeniería, áreas que el emprendimiento va a necesitar.

«La buena noticia es que las empresas nacionales que tienen know-how de esto, que tienen técnicos y que van a contratar gente para trabajar en esto, van a tener realmente una demanda de trabajo y de obra muy importante», sostuvo.

Para el gobierno, ese es uno de los aspectos clave, que una inversión extranjera de este tamaño también movilice capacidades que ya existen dentro del país.

Qué perfiles se van a necesitar

La primera etapa prevé más de 3.000 puestos de trabajo durante la construcción y, con el proyecto completo, unos 1.500 empleos permanentes. Cardona detalló que se van a requerir ingenieros eléctricos y mecánicos, tecnólogos, especialistas en eficiencia ener´getica y ambiente, y trabajadores de climatización, seguridad, conectividad, operación y mantenimiento.

La ministra lo vio como una oportunidad para los jóvenes que hoy cursan carreras técnicas y tecnológicas, «necesitan de tecnólogos, que es una formación intermedia que Uruguay puede dar en la educación pública, tanto en UTU, como en la UTEC, como en la UDELAR», señaló.

También planteó que la experiencia no tiene por qué quedar encerrada en el proyecto, Uruguay ya exporta servicios de tecnologías de la información, recordó, y sumar conocimiento de este tipo de infraestructura puede abrir nuevas posibilidades de venderlo al exterior.

Un proyecto que pasa de un gobierno a otro

La primera fase se ejecutará en este período y el resto seguirá desplegándose durante la próxima administración. Para Cardona, eso es algo deseable en una política de desarrollo, «estamos dejando un proyecto presente y también un crecimiento cierto para el gobierno que venga sin importar quién sea», afirmó.

La ministra lo relacionó con experiencias anteriores en las que algunas políticas se sostuvieron más allá del partido de turno, «necesitábamos generar proyectos país que fueran también independientes de qué partido político está gobernando», sostuvo.

Otra capa sobre la matriz productiva

Cardona conectó Solaria con la política industrial del gobierno. La idea no es sustituir lo que Uruguay ya produce ni convertir al país en un territorio de centros de datos, sino sumar actividades, más energía, más infraestructura digital, más empresas tecnológicas y más conocimiento aplicado a la producción, con nuevas oportunidades para trabajadoress y empresas.

Por eso la ministra ubicó la inversión dentro de un proceso que va más allá de los US$ 5.700 millones. La plata es privada, pero las condiciones que la trajeron: UTE, Antel, la matriz renovable, las universidades, la formación técnica, son resultado de décadas de inversión y de decisiones públicas. Lo que está en juego ahora es si el país logra usar esa base para meterse en actividades que van a pesar cada vez más en la economía mundial.

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