
Durante el debate de la Rendición de Cuentas en Diputados, Inés Cortés defendió que el primer año de gobierno mostró que es posible combinar responsabilidad fiscal con prioridades sociales. Destacó el aumento del ingreso de los hogares, el empleo femenino y la reducción de la pobreza infantil, y ubicó a la Asignación Única a la Infancia y la Adolescencia como el corazón de la Rendición.
En el comienzo de su intervención, Inés Cortés buscó correr el debate de las disputas parlamentarias de los últimos días y devolverlo al contenido de la Rendición de Cuentas. Frente a las acusaciones, los cruces por las negociaciones y las críticas al acuerdo que permitió habilitar la votación, planteó que el centro de la discusión no está en los legisladores sino en las consecuencias concretas que las decisiones del Parlamento tendrán sobre la población.
“Lo central acá es la gente”, afirmó.
Para Cortés, la Rendición reafirma el rumbo trazado por el gobierno durante su primer año: sostener la responsabilidad fiscal, incluso en un escenario económico internacional complejo, y al mismo tiempo orientar los recursos disponibles hacia las principales urgencias sociales.
El punto central, sostuvo, no es discutir únicamente cuánto creció el Producto Interno Bruto o cuánto se apartó la economía de las proyecciones iniciales, sino preguntarse qué ocurrió con los frutos de ese crecimiento.
“Lo que tiene que estar en el centro de la evaluación de la política económica es cómo llegó este crecimiento económico”, señaló.
Un crecimiento que llegó a los hogares
Cortés sostuvo que uno de los principales resultados del primer año de gobierno fue que el ingreso real de los hogares creció por encima de la economía.
Para la diputada, allí aparece una diferencia de orientación política: el crecimiento económico no constituye un objetivo suficiente si sus resultados no alcanzan a las grandes mayorías.
Durante 2025, señaló, el ingreso medio de los hogares aumentó 2,7% en términos reales y el salario real creció 2,3%. Al mismo tiempo, se generaron 26.000 nuevos puestos de trabajo.
“Eso a nosotros nos llena de orgullo, porque habla de un gobierno de izquierda y de un gobierno que hace sus esfuerzos para que los frutos del crecimiento económico y de la política económica lleguen a los hogares”, afirmó.
Cortés contrapuso esos resultados con un crecimiento del PIB de 1,8%, menor al proyectado originalmente pero superior al promedio de la última década. Recordó que las previsiones económicas dependen de variables que pueden modificarse y mencionó, entre otros factores, la sequía, interrupciones industriales y un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas.
Ante ese escenario, destacó que el gobierno mantuvo sus metas fiscales mediante una gestión activa del gasto y, paralelamente, sostuvo sus prioridades sociales.
Reasignar para poner recursos donde más se necesitan
La legisladora destacó que la Rendición incorpora dos movimientos simultáneos: recursos para la nueva política de transferencias hacia la infancia y reasignaciones presupuestales dirigidas a otras áreas prioritarias.
Mencionó 1.257 millones de pesos para la Asignación Única a la Infancia y la Adolescencia, además de 1.180 millones destinados a seguridad, 193 millones para situación de calle y 457 millones para educación e infancia.
En estos últimos casos, subrayó, no se trata de incrementar globalmente el gasto, sino de mover recursos hacia las áreas consideradas más sensibles.
Cortés defendió en ese marco la reducción de determinadas vacantes presupuestales y cuestionó las críticas recibidas por esa decisión.
“Yo prefiero esto, que es, en todo caso, un recorte quirúrgico, viendo caso a caso las posibilidades de cada ministerio, que recortar al barrer como se hizo en otros períodos”, sostuvo.
La Rendición, desde esa perspectiva, no abandona las restricciones fiscales: establece prioridades dentro de ellas.
El empleo femenino como una definición política
Una parte importante de la intervención estuvo dedicada al mercado de trabajo y, particularmente, al empleo de las mujeres.
De los 26.000 puestos de trabajo generados durante 2025, señaló Cortés, 19.000 correspondieron a empleo femenino. La tasa de empleo de las mujeres alcanzó así un máximo histórico y tuvo además una mejora significativa en el interior del país.
La diputada reconoció que las brechas de género siguen siendo importantes, pero rechazó que la mejora pueda considerarse un resultado casual.
“Eso fue porque hubo un gobierno que generó oportunidades de empleo pensando en esas mujeres, en esas madres jefas de hogar que tienen tantas dificultades para acceder al empleo”, afirmó.
Como ejemplo mencionó Uruguay Impulsa, una política que incorporó 5.500 cupos, agregó un componente de formación y priorizó a mujeres jefas de hogar, además de contemplar especialmente las dificultades vinculadas a los cuidados.
Para Cortés, el empleo y las transferencias sociales forman parte de una misma estrategia: asegurar ingresos inmediatos a los hogares que los necesitan, pero también generar herramientas para modificar las causas estructurales de la desigualdad.
La pobreza infantil bajó, pero sigue siendo una urgencia
La diputada ubicó los datos de pobreza como otro elemento central para evaluar el impacto social del primer año.
Según señaló, la pobreza general descendió de 17,3% a 16,6% durante 2025 y volvió a niveles anteriores a la pandemia. Entre los niños de cero a seis años, donde se registran los índices más altos, pasó de 32,2% a 29,1%.
“¿Alcanza? Por supuesto que no”, advirtió.
Para Cortés, esos resultados deben leerse como un posible comienzo de una tendencia, que requiere nuevas políticas si se pretende consolidarla.
En ese recorrido incluyó el bono escolar que alcanzó a 115.000 estudiantes, el aumento de 50% del Bono Crianza y los avances en la escolarización de niños de tres años.
Las medidas, sostuvo, muestran que incluso antes de contar con la nueva herramienta incluida en la Rendición ya existió una decisión de poner el foco en los hogares y las infancias que atraviesan mayores dificultades.
Ir a buscar a quienes quedaron afuera
Cortés dedicó especialmente parte de su intervención a la revinculación educativa y a la discusión sobre las condicionalidades de las transferencias sociales.
Durante 2025, señaló, el programa Volver a los Sueños permitió revincular a más de 2.000 niños, niñas y adolescentes que estaban fuera del sistema educativo, frente a unos 300 que habían retornado el año anterior.
También destacó una mejora en la asistencia regular en Primaria: el porcentaje de estudiantes que concurren al menos al 90% de las clases pasó de 35,3% a 45,6%.
Estos resultados, afirmó, cuestionan la idea de que el gobierno pretenda relativizar la obligación de asistir a los centros educativos.
“Si hay algo que le preocupa a este gobierno es que los gurises estén en el aula, que vayan y que permanezcan en el aula”, sostuvo.
La discrepancia, explicó, está en cómo alcanzar ese objetivo.
Para Cortés, cuando un niño o un adolescente deja de estudiar es necesario comprender qué dificultades existen detrás de esa situación e intervenir para removerlas. Cortar una transferencia económica puede, por el contrario, profundizar la exclusión.
“Tenemos que tener el desvelo de cómo incluirlos y no de qué quitarles”, resumió.
Una transferencia más fuerte y un sistema menos fragmentado
Sobre esa concepción se apoya, según Cortés, la principal transformación incluida en la Rendición: la creación de la Asignación Única a la Infancia y la Adolescencia.
Actualmente, explicó, existen diferentes prestaciones administradas mediante distintos instrumentos e instituciones: Asignaciones Familiares, Plan de Equidad, Tarjeta Uruguay Social, Bono Crianza y Bienvenido Bebé, entre otras.
Esa fragmentación no solamente multiplica estructuras estatales que trabajan muchas veces sobre las mismas familias, sino que también genera exclusiones.
Como ejemplo mencionó el trabajo realizado en Cerro Norte a través de Más Barrio, donde se identificaron cerca de 200 familias que tenían derecho a la Tarjeta Uruguay Social y no la estaban recibiendo.
La nueva asignación pretende ordenar ese sistema, identificar mejor a los hogares y aumentar sustancialmente el apoyo económico destinado a las familias de menores ingresos.
Según explicó Cortés, para los hogares más pobres el incremento de las transferencias será de alrededor de 82%.
Un hogar que actualmente recibe aproximadamente 5.400 pesos por un niño de cero a tres años, ejemplificó, pasará a recibir unos 10.000 pesos.
Además, la propuesta elimina la reducción relativa que actualmente experimentan los hogares numerosos, al establecer una prestación correspondiente a cada niño.
Condicionalidades: «No estamos eliminándolas»
Cortés también respondió a una de las principales discusiones que rodearon la nueva asignación.
“No estamos eliminando las condicionalidades”, afirmó.
Lo que se propone, explicó, es que la totalidad de la prestación no quede sujeta a ellas, entre otras razones porque el nuevo sistema unificará transferencias que actualmente tienen reglas distintas y algunas de las cuales no están condicionadas.
Para la diputada, la discusión debe considerar además por qué algunos niños y adolescentes dejan de asistir a los centros educativos.
Las causas pueden estar vinculadas a desigualdades mucho más profundas: adolescentes que deben cuidar a sus hermanos, dificultades familiares o distintas barreras que no desaparecen por el simple hecho de quitar un ingreso.
Cortar completamente la transferencia, sostuvo, puede significar cortar “el último lazo” entre determinados hogares y el Estado.
La prioridad, por tanto, debe estar en saber qué ocurre con esas familias y generar las condiciones para la revinculación.
«Tenemos la oportunidad de votar cosas significativas»
Hacia el final, Cortés volvió sobre las negociaciones políticas que terminaron habilitando la votación en general de la Rendición.
La diputada lamentó que buena parte de la oposición hubiera anunciado tempranamente su rechazo global al proyecto y defendió que, ante medidas con capacidad de modificar de manera significativa las condiciones de vida, el sistema político debería poder discutir los contenidos concretos.
Agradeció en ese sentido a los dos legisladores que permitieron alcanzar los votos necesarios para ingresar al tratamiento particular.
Para Cortés, la discusión sobre las proyecciones económicas, las diferencias entre partidos y los debates sobre el rumbo son legítimos. Pero no deberían hacer perder de vista que el Parlamento tiene delante decisiones capaces de modificar la realidad material de miles de hogares.
La Asignación Única a la Infancia y la Adolescencia representa para la diputada justamente una de esas oportunidades.
“Tenemos la oportunidad de votar cuestiones significativas para la vida de la gente”, concluyó.
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